Juan Antonio Spitalieri advierte que "en Mendoza hay un problema que no podemos resolver: seguimos produciendo flores para los muertos; la provincia todavía no ha pasado a ser una ciudad donde la flor se compra para los vivos".
Juan Antonio Spitalieri advierte que "en Mendoza hay un problema que no podemos resolver: seguimos produciendo flores para los muertos; la provincia todavía no ha pasado a ser una ciudad donde la flor se compra para los vivos".
Pero asegura que "estamos intentando cambiar eso; le hemos pedido al Gobierno que nos dé una mano para hacer promoción, para que la gente se acostumbre a tener flores frescas en su casa"; igual que en los hoteles y restaurantes. "Uno ve en las películas extranjeras que en muchos países los restaurantes ponen una florcita en la mesa, al igual que en los hoteles. Acá, la mayoría de los hoteles tienen flores plásticas. No les insumiría un gasto grande; es un problema cultural".
El presidente del Mercado Cooperativo de Floricultores de Mendoza recuerda, en otro orden, que el Gobierno, a través del Instituto de Desarrollo Rural, había habilitado subsidios para montar "entre 70 y 80 invernaderos, pero llegaron sólo a 24".
"Los primeros -revela- fueron instalados por el propio fabricante; después dejaron de venir y pusieron mendocinos a instalarlos. Uno no sabe bien cómo se maneja el Gobierno en estos casos, si se que quiso ahorrar dinero, lo cierto es que después de un año y medio todavía no han terminado".