24 de abril de 2013 - 23:51

Menos dólares del superávit comercial

Según datos oficiales, publicados por el Indec, el superávit comercial del primer trimestre de 2013 alcanzó a 1.310 millones de dólares, lo que significa una caída del 48% respecto del mismo período del año anterior.

El dato consigna que en marzo las exportaciones cayeron en volumen un 6%, aunque aumentaron sus precios un 2%, lo que indica que globalmente, las ventas al exterior se contrajeron un 4%. Además, las importaciones crecieron por un componente de 3% de aumento de volumen y 2% de precios, lo que marca un crecimiento del 5%. El superávit de marzo fue de 510 millones de dólares, un 49% menor al del mismo mes del año anterior.

Los datos del primer trimestre muestran una tendencia peligrosa porque es del excedente comercial de donde se nutre, el Banco Central, de dólares para las reservas, que luego utiliza para pagar vencimientos de deuda o financiar al Tesoro nacional.

Lo peligroso de la tendencia es que al sector exportador le está costando cada vez más vender al exterior por el crecimiento de los costos internos mientras que a las importaciones, con algunas particularidades, les fueron levantadas las vedas. No obstante, el problema mayor en este caso son las importaciones de combustibles y energía que luego deben se r vendidas a precios subsidiados en el mercado interno.

Con este panorama, algunos analistas están previendo que el Banco Central podría terminar el año con pérdida de divisas, siendo que inicialmente se calculaba que era un buen año para aumentarlas.

El cálculo era lógico. Este año hay entre un 10 y 15% más de soja exportable, con un precio superior al que se vendió la cosecha del año pasado, mientras que las obligaciones externas sólo llegan a 5.000 millones de dólares. De haberse mantenido el superávit comercial, el BCRA podría haber mejorado su posición en divisas, después de la sangría que significó atravesar 2012.

El otro problema que sigue arrastrando la autoridad monetaria es la constante pérdida de depósitos a plazo fijo en dólares en las entidades financieras, que el BCRA computa como reservas. En este caso es una pérdida constante, que se agrava a medida que la brecha entre el dólar oficial y el paralelo es mayor.

Finalmente, la autoridad monetaria debe lidiar con la pérdida de valor del oro. El metal precioso se ha venido devaluando en el  último tiempo, y después de haber tocado un  máximo por cercano a 1.800 dólares la onza, ahora se enfrenta a valores en retroceso que lo colocan en niveles de 1.400 dólares la onza. Por esta pérdida de valor del oro, las reservas del BCRA ya han disminuido unos 520 millones de dólares.

El panorama no es bueno, pero lo que tiende a agravarlo es la creciente demanda de combustibles y la imposibilidad de las refinerías locales de satisfacer la demanda. Por esta razón es que el Gobierno nacional dispuso que el corte de naftas y gasoil con biocombustibles llegue al 10% en los próximos meses, de manera de disminuir las importaciones.

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