Más de siete mil hinchas de Gimnasia aprovecharon el feriado del lunes para esperar al equipo que consiguió el ascenso en Córdoba; miles hicieron el aguante en el acceso Norte el jueves a la noche hasta que llegó el equipo de Huracán que venía de pasar una nueva etapa en la Copa Argentina en San Luis; mientras que ayer miles de tombinos fueron al Gambarte para ver el “partido de las estrellas”, un encuentro solidario que fue organizado para recaudar fondos que permitan la reestructuración del estadio de Godoy Cruz.
“No estaban muertos, estaban de parranda”, cantan Serrat y Sabina, y qué bien vendría esto para graficar el momento que viven los hinchas mendocinos. Estas manifestaciones populares demuestran que estamos frente a un reverdecer de los laureles que supimos conseguir.
Se está recuperando la mística futbolera, común en nuestros pagos hace algunas décadas. Y qué bueno que así sea. El doble ascenso de Gimnasia en esta temporada es sin dudas la noticia más destacada, pero no sólo por lo que significa para la institución del Parque, sino porque también pone a nuestra provincia como la más importante del Interior del país.
Teniendo en cuenta que Santa Fe siempre tuvo a sus equipos jugando en los torneos de AFA, Mendoza históricamente disputó una lucha con Córdoba y Santa Fe para ver cuál era la plaza más fuerte, y hoy la va ganando. Ya no miramos para afuera con envidia; por lo contrario, el país comienza a hablar del “fenómeno Mendoza”
Tener un equipo en Primera (Godoy Cruz) y dos en la B Nacional (Independiente y Gimnasia) servirá seguramente de estímulo para que las canchas vuelvan a llenarse, como en la década de los ’80. A ellos hay que agregarles Maipú en el Argentino A y cuatro equipos (Gutiérrez, Palmira, Argentino y Huracán) que están a un paso de poder igualar esa línea.
Lo bueno es que tirando en yunta podrán potenciarse, como también ocurría en el pasado, y hasta les darán impulso a los que vienen abajo, quienes deben convencerse de que se puede seguir creciendo.
Además, los tres han crecido en infraestructura, un punto en el que en momentos de bonanzas deportivas no se tiene en cuenta, pero debe valorarse mucho.
Godoy Cruz tiene un predio de lujo en Coquimbito y está muy cerca de reestructurar su estadio, la Lepra fue la primera en hacer obras de relieve en su estadio y el Lobo sigue haciendo mejoras en el Legrotaglie, que ya nada tiene que ver con el estadio del que algunos se reían hace apenas un lustro.
Otra situación que entusiasma a todos es que se podrá revivir el gran clásico de nuestra provincia, con todo lo lindo que tal encuentro conlleva en cuanto a folclore, siempre que sea bien entendido, y para eso es fundamental que dirigentes e hinchas lo entiendan así.
Es simpático que haya gastadas, que uno le enrostre al otro los éxitos propios o los baldones ajenos, pero siempre dentro de un marco que no llegue a la violencia. Hay que recordar que la última vez que se iban a enfrentar todo terminó en una “guerra” innecesaria. Fue el día en que la Lepra celebraba su centenario y los hinchas del Lobo no entendieron que era una fiesta y destruyeron las instalaciones.
Mendoza vuelve a movilizarse, la gente ya no anda por las calles con camisetas “prestadas” y vuelve a hacerse socios de sus clubes.
Maxi Salgado - Editor de Más Deportes - [email protected]