Una mendocina, entre los tres docentes inspiradores del país

Se trata de Paula Stefanía Savio, que fue una de las tres educadoras premiadas por el concurso “Docentes que inspiran” organizado por Clarín-Zürich. Trabaja en una escuela rural de Guaymallén.

Paula Savio docente de escuela primaria, finalista del concurso Docentes que inspiran, llevó adelante un proyecto de alfabetización para alumnos de su escuela rural.
Foto: José Gutierrez / Los Andes
Paula Savio docente de escuela primaria, finalista del concurso Docentes que inspiran, llevó adelante un proyecto de alfabetización para alumnos de su escuela rural. Foto: José Gutierrez / Los Andes

Todavía recuerda intacta la tarde en que su mamá, una maestra jubilada que daba clases en El Carrizal, la incentivó a que cubriera una vacante para una materia de Bellas Artes. Paula Savio, que tenía un título habilitante en ese área, se negaba. Era una escuela alejada, le ofrecían pocas horas…

“Tanto insistió mi mamá que al final acepté. Me enamoré profundamente de la docencia, fue un camino de ida que agradezco y valoro”, evoca Paula al hablar del puntapié inicial que la llevó a ser merecedora de una de las dos menciones especiales del concurso “Docentes que inspíran”, que organizan Zurich y Clarín. que le posibilitó no solo conocer a educadores de todo el país e intercambiar experiencias, sino alzarse con la suma de 1 millón de pesos.

El merecido logro de Paula Savio
El merecido logro de Paula Savio

De los seis finalistas, Paula, que tiene 35 años, fue la única de Mendoza y de primaria. Su mérito, tal como fue televisado por TN, el pasado sábado, fue realizar un exitoso proyecto de alfabetización y lograr que el 95% de sus alumnos de la escuela rural 1-053 Antonino Giunta de Jesús Nazareno terminara alfabetizado al fin del ciclo.

Cuando el año pasado empezó a trabajar con quienes serían sus alumnos, tras el diagnóstico descubrió que entre ellos había una enorme brecha en su nivel de alfabetización. Tanta, que le pareció que no sería positivo para el grupo trabajar todos juntos sino que, respetando las necesidades de cada uno, era necesario armar un proyecto específico. Recordó que, de 32 chicos, solo 10 leían y así comenzó a gestarse una estrategia que dejaría mucho más que mejoras en la alfabetización.

Casada y mamá de una hija de tres años, Paula necesita desde hace tiempo un buen celular y en eso invertirá el dinero que en buena ley ganó.

“Fue increíble la experiencia. Conocer otros docentes, intercambiar experiencias, contagiar entusiasmo… No todos los días uno tiene semejante oportunidad”, dijo, en diálogo con Los Andes.

Y siguió recordando el aliento de Mónica, su mamá, una docente de alma y ahora está orgullosa por el legado que le dejó a su hija y en especial por el logro que acaba de obtener.

“Luego de haber pasado por El Carrizal, acepté otras horas en una escuela especial. Trato de rescatar lo mejor de cada modalidad y siempre encuentro algo hermoso. Seguiré trabajando por una educación más integral donde los chicos puedan aprender a través del juego y del arte”, indicó.

Los premiados

En esta oportunidad, la docente Viviana Yommi result´{o ganadora del premio mayor y recibió 3 millones de pesos para potenciar su trabajo. Ella se destaca por su labor en el ámbito de la educación especial en el instituto Esperanza de Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones. Impulsa iniciativas para que sus alumnos desarrollen todo su potencial.

Al igual que Paula, Leonardo Amarilla recibió una mención similar. Es de Corrientes y sueña con un aula sin “paredes”. Por eso, lleva a sus alumnos para que aprendan biología en la naturaleza, y desarrolla diversos proyectos orientados a potenciar las capacidades científicas desde el trabajo de campo.

Paula, por su parte, recibió la distinción por su enfoque padagógico de alfabtización centrado en el juego didáctico y en lo vincular, personalizando, desde esta manera, la enseñanza para cada estudiante.

Es que, si hay algo de lo que está convencida Paula, es que los chicos lograrán lo que se proponen, aunque suene a frase hecha.

Nosotras pensamos que respetar la trayectoria no es blanco y negro sino analizar según sus necesidades, consideré que era imposible porque tenía dos grados juntos, lo que hicimos fue juntar dos segundos y trabajar por área”, contó en una anterior entrevista con este medio.

En definitiva, dividieron los cursos en dos según sus competencias.

Fue así que se repartieron las áreas: ella dio lengua y su compañera, matemática, por grupos separados. De este modo, ella daba contenido y competencias de primero, para un grupo mientras el otro tenía matemática con la otra docente y luego se intercambiaban y llegaba el otro grupo que ya estaba alfabetizado y leyendo para seguir con los contenidos propios de segundo. Los viernes todos juntos tenían la otra área: Ambiente, Cultura y Tecnología.

“Esto fue todo en 2022 y lo bueno es que lo que hicimos dio el resultado que queríamos: 100% tuvieron avances y 95% terminaron alfabetizados”, subrayó.

Una manera de inspirar y contagiar

Docentes que Inspiran es un homenaje a los docentes más destacados del país. Busca movilizar a toda la comunidad en favor de una mejor educación, a partir de las historias inspiradoras de aquellos docentes excepcionales, que dejan una huella decisiva en sus estudiantes.

Un comité de preselección de la Fundación Varkey evaluó a los candidatos y seleccionó en principio a 24 semifinalistas, que luego fueron evaluados por el jurado integrado por 13 personas reconocidas del ámbito académico, científico y de 6 ONGs de educación.

Ellos eligieron a los finalistas entre quienes se entregó un premio de 3 millones y dos menciones especiales de un millón a cada una.

Hubo finalistas de Buenos Aires, CABA, Misiones, Corrientes y Río Negro, además de Mendoza. Cabe señalar que, el año pasado, llegaron dos mendocinos a la final: Damián Ortíz, que es youtuber y enseña matemática con gran habilidad, y Cristian Montenegro, un docente pura vocación de escuelas especiales.

Paula continuó explicando el origen de su proyecto: “No se trata solo de adaptar la tarea, sino que el niño necesita otro estímulo, otro modo de recibir sus clases sin dejar de enfocar en la parte emocional”.

Según dijo, en muchas ocasiones los chicos se sienten avasallados por aquellos que responden más rápido. “Esta fue la solución que encontramos para respetar el ritmo de cada uno y lo que necesitaba para crecer”, apuntó.

“Mis clases apuntan a una forma lúdica, de vivencias, de descubrimiento del aprendizaje y apropiación, con el objetivo principalmente de la alfabetización y la educación emocional”, aseguró.

Para Paula, la experiencia laboral que ha acumulado ha enriquecido su mirada. “He trabajado en educación especial por eso tengo una mirada integral, he trabajado en distintas modalidades y áreas porque empecé como docente de Arte y he ido aprendiendo e integrando todo y eso enriquece”, relató.

“Siempre creo que el trabajo docente no es solitario” afirmó y por eso pone en relieve que si bien ella está poniendo su imagen, los resultados son fruto de una labor integrada en la que sumaron esfuerzos la otra docente, la escuela, las familias y la comunidad.

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