Ellos aman jugar. El tema es que a veces lo hacen con el sillón, los almohadones, la comida, la grasa, las medias y tanto más. Sin embargo el amor de sus amos puede más. En estos casos, los dueños se lo tomaron con gracia y se animaron a retratar las travesuras de sus amigos caninos. Después de todo, ¿quién no tuvo infancia?








