En el Dique El Carrizal, entre hoy y mañana se realizará una nueva edición del Gran Prix de la Clase Argentina Pampero, un evento de nivel nacional donde se harán presentes tripulaciones de diferentes puntos del país, y que nuevamente estará bajo la organización y supervisión del Yacht Club Mendoza, entidad fundada en 1971 por lo que es la institución de navegación a vela de mayor antigüedad de Cuyo.
“Es un campeonato de la Clase Pampero, la más Federal de todo el país”, dijo Conrado Céspedes, capitán del YCM. El Grand Prix que también forma parte de un evento de camaradería de la que suelen participar miles de personas, contará con cuatro regatas para este sábado, mientras que mañana se correrán tres, para luego finalizar con los actos sociales. Según se supo, “La inauguración del evento será alrededor de las 11 y la primera regata se correrá a las 13.30”, agregó Céspedes. Por su lado, Fernando Zalazar, presidente del YCM, confió a Los Andes: “tenemos sobradas expectativas y seguramente será un evento que dejará muy bien parada a la provincia. Vienen de los mejores competidores del país y, sumado a los de Mendoza, el nivel será altísimo”.
Cabe recordar que la Clase Pampero está conformada por un barco y dos tripulantes, sin importar el rango de edad ni el género de los participantes. Una competencia importante que suma puntos para el Campeonato Nacional que se realiza una vez por año, y que se desarrollará durante la Semana Santa del 2022 en Entre Ríos.
“Venimos entrenando muy bien. Hemos tratado de participar en todos los Grand Prix que se hicieron afuera de la provincia, y creo que llegamos en un gran nivel de competencia. Tenemos una flota de 8 barcos en club, Mendoza de Regatas también aporta lo suyo, y la idea es conseguir podios, algo que será complicado por la calidad de las otras federaciones que llegarán con el mismo propósito”, cerró Céspedes.
Un poco de historia. La Clase Nacional Pampero se originó a partir de los veleros construidos en Astilleros Neptuno, bajo la marca Bordiga, basándose en un velero francés. A fines de los ‘70 se incorpora a un programa del Servicio Náutico Deportivo de la Armada Argentina, bajo el lema “El Mar nos Une”, por lo que varios instructores recorrieron el país repartiendo veleros y realizando cursos de iniciación a la vela. Desde ese momento, esta disciplina no dejó de crecer y se practica a lo largo y ancho del territorio argentino.