jueves 13 de agosto de 2020

Juan Román Riquelme, máximo ídolo de la institución Xeneize. / Gentileza
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Los dueños del pase de Román lo querían en River, pero una frase de su mamá cambió la historia

Riquelme, máximo ídolo de Boca, contó cómo siendo juvenil tenía los papeles listos como para mudarse a Núñez. Pero, apareció su madre y le sentenció. El 10, cambió de club y el final parece un cuento maravilloso.

Juan Román Riquelme, máximo ídolo de la institución Xeneize. / Gentileza

“Tengo una madre que se guarda todo”, supo describir Juan Román Riquelme a Ana María, su mamá. Sin embargo, hubo un día en el que ella no se guardó nada. O, mejor dicho, un momento en la línea del tiempo en el que, con apenas un par de palabras, torcería definitivamente el destino de su hijo y el de dos instituciones. ¿O no hubiera sido todo diferente si el ídolo y actual vicepresidente de Boca hubiera sido contratado con River?

Sí, Riquelme estuvo cerca de firmar en Núñez. “Yo era jugador de Argentinos y unos empresarios me compraron. Cuando terminé de sellar el contrato con ellos me dijeron que a la tarde podíamos firmar con River “, recordó Juan Román hace unos años en diálogo con ESPN.

“Ellos ya habían arreglado, me vendían a River”. Futbolísticamente hablando hubiera sido lógico el fichaje: elegante enganche, talentoso con la pelota en los pies y sin ella, de exquisita pegada y visión periférica entrenada... Todas cualidades que empatizan con el paladar del hincha del CARP. Sin embargo, había un impedimento sentimental para Román.

“En ese momento les dije a los empresarios: firmo los papeles y mi mamá no me deja entrar a mi casa”, amplió Riquelme, quien este miércoles cumplió 42 años. Su padre ya lo había hecho hincha de Boca, la familia era afín al sentimiento xeneize. Sin embargo, el problema de Román no parecía ser sólo ese amor futbolero sino también qué diría Ana María al respecto.

Desde la cuna, Román, mamó el sentimiento por Boca de toda su familia. /Gentileza.Gentileza

Riquelme, entonces, pidió que le dejaran evaluar la oferta. Pensarla en la intimidad de su hogar, en familia. Y fue ahí, después de almorzar, en donde Román le deslizó la posibilidad de firmar con River a su mamá. Ella se tomó unos segundos y le respondió de manera contundente: “Vos hacé lo que quieras... Pero no te voy a ir a ver nunca en la cancha de River”. Ella, que quería que su hijo fuera catequista y había aceptado a regañadientes que se dedicara a jugar a la pelota -su gran pasión- no podía pensar en el hecho de verlo con la banda roja cruzándole el pecho.

Esa última frase fue determinante. No hubo pase a River. Sí a Boca. Y con el tiempo llegarían los éxitos para Riquelme, las Copas, las vueltas olímpicas con Bianchi. Quedará para siempre el enigma de qué hubiera ocurrido si hubiese aceptado. ¿Se hubiera destacado en el equipo de Ramón Díaz, con quien mantiene una buena relación? ¿Sería hoy ídolo? Célebres futbolistas de buen paso por Núñez supieron elogiar su talento. Que fue de Boca y no de River, por sugerencia de mamá...