Es la niña bonita del Tomba: a 15 años del primer ascenso de Godoy Cruz a Primera
Fútbol. Un día como hoy, pero hace 15 años, Godoy Cruz vencía 3-1 a Chicago y saltaba por primera vez al fútbol grande. Además, lograba el único título de un equipo mendocino en un torneo de AFA.
El póster del campeón. Arriba: Abaurre, Martina, Torrico, Duarte, Mosquera, Bordicio, Ibáñez, Torresi, Poy, Torres y Barrera. Abajo:Prósperi, Pérez, Arce, Villar y Giménez. Foto: Claudio Gutiérrez / Los Andes
La gesta indeleble de la mitología tombina ocurrió hace 15 años. La fría noche del sábado 20 de mayo de 2006, toda una provincia futbolera -ávida de disfrutar del fútbol grande en vivo y en directo- confiaba en que el Tomba del “Chocho” Llop subiera el último peldaño de la escalera al cielo para ascender a la gloria eterna de pertenecer a la elite y comenzar a verse la cara con los más grandes del fútbol argentino.
Alrededor de las 23 horas, un Malvinas Argentinas tenso, ansioso y rebosante (había 35 mil almas en las tribunas), mutaba en una fiesta interminable cuando el “Tanque” Giménez le daba un pase a la red con el arco vacío y decretaba el Godoy Cruz 3 - Nueva Chicago 1. Mendoza era de Primera. Los fuegos artificiales iluminaban el cielo y el incipiente camino del postergado sueño mendocino.
Explosión. El “Tanque” Giménez ya venció al arquero Vega y emprende el festejo loco y desaforado del ansiado ascenso a Primera división. Foto: Claudio Gutiérrez / Los Andes
Pero la historia no fue sencilla ni mucho menos. Antes hubo 120 minutos de esperanza, incertidumbre, nerviosismo, adrenalina y, finalmente, éxtasis a más no poder. Con el logro del primer (y hasta ahora único) título por parte de un equipo de estos lares en un torneo de AFA, Mendoza fue un puño apretado gritando por Godoy Cruz campeón de la temporada 2005/06. Fueron dos batallas apoteóticas ante un rival dignísimo que días más tarde también sacaría pasaje para enfrentar a Boca, River, Independiente, Racing y el Ciclón.
Tras una dura pretemporada, el camino de los sueños comenzó el sábado 6 de agosto de 2005 con un guiño cómplice del destino: “Prosperidad Tombina”, titulaba Los Andes en alusión a la victoria 1 a 0 ante Belgrano con gol de Gonzalo Prósperi, uno de los refuerzos.
Claro que no todo fue color de rosa. Como aquella tarde del 3 de septiembre de 2005 ante el mismísimo Chicago y desde la popular sur comenzaron a bajar silbidos, insultos y cantos pidiendo que los jugadores pongan más. Es más, a los 36′ del segundo tiempo, el partido estuvo detenido por tres minutos porque cayeron varios proyectiles al campo de juego y el árbitro Ariel González estuvo a punto de suspender el partido. Pero todo cambió en el minuto 49 cuando el “Tanque” Giménez metió la cabeza y le dio el empate al Expreso, algo que cambió el ánimo de los hinchas e hizo un click en el equipo.
A la fecha siguiente, goleó 3-0 a San Martín en el derby mendocino e hilvanó una serie de 7 triunfos al hilo. A la última fecha del Apertura llegó puntero y dependiendo de sí mismo. Y el gol de Mauro Poy ante Ben Hur en Rafaela lo dejó en las puertas de la gloria máxima. Reguló en el Clausura, es cierto. Pero se preparó para la finalísima y se convirtió en el viejo y glorioso Expreso de Primera.
Pasarán los años y la leyenda se agigantará cada vez más. No quedará mendocino alguno que no afirme haber sido testigo presencial de la gesta inolvidable de esa fría noche sábado por la noche del 20 de mayo de 2006. Transcurrirán lustros, décadas, pero el recuerdo continuará perenne. El abuelo le explicará al nieto que Sebastián Torrico fue santificado mucho antes de su célebre atajada a Allione (su primer título en San Lorenzo) por sus inmortales mano a mano ante Federico Higuaín y César Carranza que sostuvieron de pie la esperanza de todo un pueblo; que Enzo Pérez adelantó su sueño de jugar en Primera y ganarle a Boca previo a convertirse en ídolo de la Banda; que el “Pipa” Villar saltó los carteles y se abrazó con toda la popular en el primer grito desaforado y que el “Tanque” Giménez se vistió de semidiós perpetuo de la mitología tombina y le rindió homenaje a su homónimo ícono del estadio Feliciano Gambarte.
Datos y curiosidades de un equipo inolvidable
El goleador. Daniel Giménez fue el máximo artillero del Tomba, seguido por Torresi (9), Poy (8), EnzoPérez (7), Duarte y Villar (3), Mosquera y Prósperi (2), Abaurre, Martína, Torres, Arce y García e/c (1).
Del quirófano a la gloria. Autor del gol del 1-0 en Rafaela que le dio el Apertura al Tomba, el hijo del legendario Aldo Pedro sufrió una peritonitis antes de la primera final, pero se recuperó en ¡7 días! e ingresó.
La cábala infaltable. “Los miércoles nos juntábamos a comer asado y después nos íbamos al parque a tomar algo. Éramos un grupo muy sano”, contó el “Tanque” Giménez en un mano a mano con Los Andes hace un año.
Cambios: Pt, 16′ M. Barreña (5) por Testa (Ch). St, al inicio, J. Torres (7) por Arce (GC), 6′ C. Zermattén (4) por Mattiuzzo (Ch), 15′ M. Poy (6) por Villar (GC) y 35′ M. Barrera (6) por Pérez (GC). STS, al inicio, E. Pérez por Zarif (Ch).