9 de enero de 2015 - 00:00

Más alimentos para la inflación

Los datos privados indican que la inflación se desaceleró en diciembre, consistente con una caída general de la economía producida por una retracción en las ventas minoristas, una disminución de la actividad industrial, caída en las exportaciones y aumento del desempleo.

Más allá de los datos que publique el Estado, la retracción es visible y los datos de la recaudación anual comunicados por la AFIP muestran claramente las razones. En una economía recesiva no aumenta la recaudación del IVA más que por la inflación, pero crece el aumento a las ganancias. ¿Cómo pueden aumentar las ganancias en una economía en recesión?

La respuesta es sencilla y responde a la falta de actualización de las escalas sobre las que se retiene el impuesto a los trabajadores y la imposibilidad de ajustar balances por inflación para las empresas. En ambos casos, se está pagando impuestos sobre ganancias inexistentes inventadas por una ficción contable impuesta por el gobierno.

A pesar de todo, y a la negativa a hablar de inflación, el gobierno deberá asumir una suba de precios promedio del 24%, aunque las mediciones privadas ubican la medición cerca del 35%. Esta ha sido la segunda inflación más alta del mundo en 2014.

Hay muchas especulaciones acerca del ritmo que podría tener el proceso inflacionario en 2015. Algunos suponen que, de mantenerse la recesión y el atraso salarial, los precios no podrían evolucionar mucho y, quizás por eso, el gobierno apuesta a que no supere el 15%, tal cual consta en el Presupuesto 2015.

Pero el comienzo del año ha traído noticias que nos hablan de aumentos en impuestos en provincias y municipios, mientras que la Nación aumenta la emisión monetaria para financiar el gasto, que sigue excediendo a los recursos.

También han aumentado gastos sensibles como el precio de los peajes, de hasta un 50% y los gastos de patentamiento de autos nuevos. Son todos costos generados desde esferas estatales.

Además, recientemente se anunció una actualización de Precios Cuidados del alrededor del 5% mientras que, a la par, el gobierno anunciaba una reducción del 5% en el valor de los combustibles.

Lo que no se sabe muy bien es cómo evolucionará el tema de los subsidios a la electricidad y las variaciones que podrán tener las tarifas. Dado que dependen de las provincias, que son las que tienen las relaciones con las distribuidoras, muchas han anunciado actualizaciones en los precios.

Lo mismo ya se está verificando en las tarifas del servicio de transporte público, sobre todo en aquellas zonas en las que las concesiones son municipales, como en Córdoba y Rosario.

La gran duda será la presión que pueda generarse sobre el valor del dólar paralelo, ante el evidente atraso del precio del dólar oficial, que también impactará sobre la competitividad de las exportaciones.

Las presiones inflacionarias están surgiendo desde las políticas públicas y serán importantes por el clima que puedan generar en el año electoral.

Rodolfo Cavagnaro - Especial Para Los Andes

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