Las estimaciones privadas de abril comienzan a mostrar un panorama más alentador. Según el relevamiento de C&T Asesores Económicos, la inflación del mes se posicionará en el 2,4%, lo que representa una desaceleración significativa respecto al 3,4% de marzo.
En sintonía, la consultora Equilibra también arrojó un promedio del 2,4%, resaltando que en la cuarta semana del mes la inflación semanal fue de apenas el 0,1%, el valor más bajo registrado desde junio de 2025.
Factores detrás de la baja
Esta mejora en los indicadores se apoya en varios pilares fundamentales. En primer lugar por el rubro alimentos y bebidas, que tiene un peso determinante en la medición, mostró una marcada moderación. Según Equilibra, la estabilidad en el precio de la carne y bajas en productos estacionales como frutas y verduras fueron claves para contener el índice.
En el caso de los Precios Regulados, a diferencia de marzo, los rubros de educación y combustibles tuvieron un impacto mucho menor. En particular, se destaca el compromiso de YPF de sostener los precios en los surtidores sin cambios hasta el 10 de mayo, a pesar de la volatilidad internacional del barril de petróleo por el conflicto en Medio Oriente.
El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) pronosticó un 2,6% para abril, mientras que la consultora Eco Go estimó un 2,5%, reforzando el consenso entre analistas sobre la tendencia a la baja.
A pesar del optimismo que generan estos números, los especialistas advierten que es prematuro hablar de una batalla ganada.
Si bien el contraste entre el 3,4% de marzo y el proyectado 2,4% de abril sugiere un cambio en la dinámica inflacionaria, los analistas señalan que un solo dato no define una tendencia y que será necesario observar la evolución de los próximos meses para confirmar si se trata de un proceso sostenido.
Aunque la inflación parece estar entrando en una etapa de menor intensidad, algunos rubros continúan mostrando incrementos persistentes, lo que indica que las presiones sobre el bolsillo de los consumidores no han desaparecido por completo.
La publicación del dato oficial del Indec será crucial para validar si estas proyecciones privadas se traducen en un alivio real para la macroeconomía argentina.