Opinar, criticar y sacar conclusiones con las noticias de los medios del día después, es fácil y ventajero. No lo haré. La fórmula Fernández y Fernández jugó mejor y puede ir derecho a gobernar. Macri no supo hacer su trabajo. Gobernó mal de la mano de asesores y encuestas, sin considerar la realidad de la gente.
Los sondeos no respetaron el método estadístico, fueron muy limitados, y utilizaron metodologías del siglo pasado. Los resultados reflejaron una competencia cabeza a cabeza, alimentando el mito de “la grieta”.
Las encuestas lograron despertar la ansiedad en los políticos que dependían de los resultados con una mentalidad enfermiza, incapaces de reaccionar en la oscuridad. Las PASOS fueron la encuesta real. Entró donde los encuestadores no llegaron.
Este popurrí es parte de algunas notas que escribí a la manera de… “te lo dije”. Los Andes las publicó como: “La Encuesta Profunda, Macri no será reelegido”, y “¿Quién quiere ser presidente?”, por mencionar las más interesantes.
En todas insistía, obsesivamente, que el gobierno de Macri iba mal y los porqués. El resultado no me sorprendió.
La encuesta profunda (24 de julio de 2017)
“La encuesta profunda -como denomino a una forma diferente de indagar opiniones, sentimientos y deseos o necesidades- no es estructurada como la encuesta tradicional.
Es como el agua: penetra en lugares recónditos, donde la gente vive el día a día. Este gobierno no está consiguiendo mejorar la situación económica inmediata de un numeroso sector de la población y la desigualdad y la exclusión se incrementaron.
Entonces, es muy probable que Cambiemos y el gobierno de Mauricio Macri no consigan una elección ventajosa en octubre (del 2019), si continua la percepción pesimista instalada entre los votantes disconformes”.
¿Quién quiere ser presidente? (24 de mayo de 2018)
“La imagen del presidente está caída y esto no es bueno. Hay mucha incertidumbre y se vienen conflictos porque la gente no confía y la economía puede complicarse aún más.
Una vez que Macri se hizo con el gobierno, perdió la gran oportunidad de asumir el liderazgo como presidente. Debería haber anunciado al país que se terminaban los globos, presentando una estrategia y un plan de gobierno con un programa de acciones concretas, sustentables, y explicadas en un lenguaje sencillo a todos los argentinos”.
En el 2019 Macri no será reelegido (5 de septiembre de 2018)
“Vinculemos ahora, a esa imagen en descenso, la certeza de que la crisis se profundizará y que podría extenderse durante 2019, no solo por los factores internos, que los economistas pueden explicar, sino porque la situación internacional empeorará en un proceso de acomodo del capitalismo y la puja entre bloques de poder, especialmente China y EE.UU, además de las crisis en otras economías, formando fuerzas negativas para los países emergentes, entre ellos la Argentina. En otras palabras: la economía, los conflictos y la postura impredecible del gobierno, son hechos muy probables en una línea de tiempo hasta las elecciones que afectarían la elección de Macri”.
Reflexiones actuales
Alberto y Cristina pronto podrían gobernar (pero pienso en Lavagna como “la cuña” de los indecisos y para los que piensan diferente). Si son elegidos, el voto será, mayoritariamente, ganancia de la emocionalidad. Participarán en la decisión la economía y los errores de Cambiemos.
Pero muy importante: estará presente el sentimiento de lo que representa el peronismo para muchas personas, con todos los significados y símbolos poderosos que carga.
Negar esto (y muchos lo hacen) produce derrotas y enfrentamientos porque el justicialismo forma parte del imaginario colectivo de Argentina, para bien o para mal, según quién lo vea.
Me pregunto: ¿vendrán por más y habrá revancha?, ¿o será un gobierno de todos, como prometen?
Un gobierno para todos implicará debates y convivencia, con ideas diferentes y divergentes, apuntando al objetivo común de un país mejor.
El próximo gobierno, deberá -convocando a todas las fuerzas políticas- llegar a un acuerdo para solucionar, urgente, la crisis insoportable de muchos años que podría agravarse. Tendría que diseñar políticas públicas que nos empujen a ese futuro del que se habla pero que carece de forma, aunque se vislumbre hoy.
Son tiempos difíciles. El mundo, perturbado, está cambiando rápidamente. Hay que adaptarse y pensar creativamente de cómo sustentaremos desarrollo y crecimiento con justicia social y trabajo.
Y, para lo que están peor y no logran salir de la pobreza, el Estado tendrá que intervenir buscando inclusión desde la capacitación y la educación, acercando medios para empujarlos fuera del agujero.
La salud con bienestar, la educación y las ciencias/tecnologías para innovar, deberán ser prioritarios. No pensar solo en arreglar los platos rotos de la economía, el dólar y la inflación. De lo contrario, nos quedaremos donde estamos: en un pantano mediocre.
Si es elegido El Frente de Todos tendrá que demostrar que está en contra de la corrupción, formando inmediatamente un ente autónomo e idóneo para investigar y denunciar los casos de enriquecimiento ilícito de antes, de ahora y de mañana. Afianzar la justicia con un proyecto avanzado, consensuado con diversas fuerzas políticas, para que tengamos justicia eficaz y confiable.
En definitiva, FyF tendrían que demostrar su plan de un país posible, con institucionalidad y libertad de opinión.
Pero si vienen por más y seguimos con “el nosotros y el ustedes”, los votos que cosechen en octubre serán una manipulación obscena de la esperanza y necesidad de la gente; y oportunista: para conseguir poder con impunidad.
Entonces, trágicamente, el ciclo se reiniciará entre el pasado y el presente de Argentina con el futuro ausente, como en una máquina de tiempo defectuosa. Con la fuerza negativa de los llamados mercados, los inversores miedosos y especulativos, y las crisis globales que están (y otras que se avecinan), continuaremos como un péndulo maléfico siendo lo que somos: una nación con un destino manifiesto inalcanzable, como la zanahoria para el burro. Y si repetimos lo mismo, pronto seremos un espacio lleno de locos.