Hace exactamente un año, reclamaba que ambas cámaras de la Legislatura provincial declararan al sector primario de Mendoza en situación de emergencia económica. Hoy, asegura que la situación sobrepasó los límites de lo soportable.
Hace exactamente un año, reclamaba que ambas cámaras de la Legislatura provincial declararan al sector primario de Mendoza en situación de emergencia económica. Hoy, asegura que la situación sobrepasó los límites de lo soportable.
Como máximo responsable de la Sociedad Rural del Valle de Uco y delegado de la Confederación de Asociaciones Rurales de Mendoza ante CRA nacional advierte que “esto no funciona más”; y plantea algunas medidas para empezar a salir del atolladero.
Adelanta los planteos que serán expuestos el próximo jueves en San Carlos, cuando los productores valletanos se movilicen con apoyo de sus pares de otras zonas y de la Mesa de Enlace Nacional.
-¿Ha variado, en este último año, la situación del sector?
-La situación ha empeorado. Los precios viles pagados a la producción primaria vienen a sumarse al impacto negativo de una situación estructural muy difícil, con variables que se salieron de control, como son el tipo de cambio y el altísimo costo de los insumos. Hoy estamos comprando con un dólar de referencia de 8 pesos y vendemos a un dólar de 4 y medio. Ese desfase hace que no podamos seguir.
-¿Cómo se refleja esto en la evolución del negocio agropecuario y agroindustrial de la región?
-Perdemos rentabilidad y perdemos competitividad. Es una situación similar a lo que ocurrió con la minera Vale; aunque la dimensión del problema es mayor, porque en nuestro caso hay más dinero en juego y el impacto social es mayor. La diferencia es que las pérdidas y los trabajadores afectados no están concentrados en una sola empresa. Hoy estamos en un escenario de expulsión de productores, y de creciente concentración de la economía.
-¿Puede poner en números la dimensión del problema que expone?
-En toda la cadena agroalimentaria de Mendoza están involucradas, directa e indirectamente, un millón de personas. Y le voy a dar un dato actualizado: hoy, la producción primaria de Mendoza, sólo en cultivos plurianuales, mueve anualmente, sumando gastos e inversión, cerca de 4.200 millones de pesos.
Si le sumamos los cultivos anuales, estamos superando los 7.100 millones de pesos. No solamente es la economía regional que más invierte y gasta anualmente, sino que, además, es la que ocupa más mano de obra intensiva.
-¿Tienen alguna propuesta para resolver estos problemas?
-Hay tres o cuatro grandes temas sobre los que es necesario tomar medidas de manera urgente porque si no, esto no funciona más. La administración del agua, la presión impositiva, los costos crecientes, el atraso tecnológico y de una u otra manera relacionado con todos ellos, la falta de competitividad.
-Pone a la cabeza de la lista el problema del agua…
-El tema del agua, en el Valle de Uco, es algo que está en la piel de todos los productores. En primer lugar, no queremos que nos aumenten más el costo del agua para riego agrícola. Que administren bien la plata que tienen, que es bastante.
Es imperioso que cada finca pueda disponer del recurso, porque es cierto que la rentabilidad es muy importante; pero si no hay rentabilidad, por lo menos asegurémonos de tener agua, porque si uno moja el suelo puede mantenerlo y mantener el cultivo, en el caso de los plurianuales. Además, no queremos que modifiquen la Ley de Aguas.
-¿Qué habría que hacer para recuperar rentabilidad?
-Esto es muy claro; si nosotros compramos con un dólar a 8 pesos y vendemos a 4 y medio, nos fundimos. El que no se fundió, le falta poco. Entonces, necesitamos un dólar diferencial -de exportación- para las economías regionales. Hay que eliminar las retenciones a las exportaciones de las economías regionales. En esta situación el ajuste pasa siempre por el productor primario, porque las retenciones al producto terminado de Mendoza las está pagando el productor.
-¿Para bajar la presión fiscal alcanza con eliminar retenciones?
-¡No!, hay que extender el IVA diferencial a todos los insumos que compramos; porque hay sólo un par de cosas que podemos comprar con un IVA de 10,5%. Además, es necesario volver al antiguo régimen del impuesto a los Ingresos Brutos. Porque, hagamos historia: aumentaba el IVA, pero las provincias debían eliminar Ingresos Brutos.
Ahora resulta que pagamos más IVA y pagamos Ingresos Brutos. Hoy, el productor, para no perder la tasa cero, no tiene que tener deudas. ¡Pero dígame quién no debe plata! ¡Si todavía no se cobra el vino del año pasado! Es una medida absolutamente regresiva, en contra de la producción.
-Habló de la necesidad de resolver el atraso tecnológico…
-Y, tenemos que incorporar tecnología. Tenemos un parque de maquinaria obsoleto, necesitamos herramientas, hay que tecnificar el riego. Para eso necesitamos financiamiento a plazos largos y tasas muy promocionales. Pero se necesita un par de medidas más, como establecer un precio menor para el gasoil rural; bajar el costo de la energía para extracción de agua con destino a riego… Además, que se respete lo que hemos presentado como condición para tomar a los trabajadores, que es un plan de corresponsabilidad gremial, a través de los jornales declarados en el Registro del Uso de la Tierra (RUT).
-¿Estas medidas ayudarán efectivamente resolver la situación de todo el espectro productivo?
-Y, no… Hay una franja muy importante que requiere otro tipo de asistencia. Tenemos un problema muy grave en el sur de Mendoza, en Alvear y en San Rafael. Gran parte de los productores son minifundistas. Ellos, junto con su familia, son la mano de obra de su explotación. Esos productores necesitan una ayuda directa. Hay que ponerles un sueldo durante toda la temporada, por lo menos para que esa gente se quede en la finca. Si no, va a terminar yéndose.
-El panorama parece poco alentador…
-Nosotros creemos que esto ya no da para más. Este modelo se acabó. Esto se agotó. Acá hay que barajar y dar de nuevo… pero para siempre; no para poner parches. Si queremos que Mendoza exporte y sea competitiva, la producción primaria tiene que tener condiciones diferenciales.
Estamos fracasando. Haber perdido exportaciones en botella y haber pasado a exportar vino a granel, está mostrando el fracaso del modelo. Ahora hablan de las Mesas de Competitividad. ¡Eso va a ser otro dormidero, otro pasatiempo!