22 de junio de 2014 - 00:00

Marcelo Piñeyro: “Fue muy conmocionante hacer esta película”

Marcelo Piñeyro tiene más de 20 años de carrera. Escribe y dirige cada una de sus películas y sus films logran perpetuarse en el tiempo. Está por estrenar en nuestro país “Ismael” (2013), sobre un chico de color de 8 años que decide dejar su hogar para ir

Marcelo Piñeyro nos recibe en su elegante departamento del barrio de Retiro. Su hogar es cálido, confortable y se respira cine en cada uno de sus rincones.

Su decoración está compuesta, además de los típicos adornos y muebles de una casa, de afiches de películas, premios, recuerdos de sus films y una pared exclusivamente dedica a una colección de DVD’s que sería la envidia de cualquier videoclub en existencia. Mientras tomamos un café nos cuenta cómo fue la realización de su último largometraje.

- La película es bastante diferente a toda tu obra.

- Puede ser que tenga algún punto de comparación con “Kamchatka” o con “Caballos Salvajes”, pero sé que es muy diferente a mis dos últimas películas: “El Método” (2005) y “Las Viudas de los Jueves” (2009). Esas eran muy cerebrales y frías porque requerían del espectador un distanciamiento y yo trabajaba para que no se involucre emocionalmente dirigiéndolo a otra zona. Sí siento que cerraban algo, como que conforman un díptico, y tenía la necesidad de hacer otra cosa. Como narrador quería volver a relatar historias que estuvieran enhebradas en un arco emocional. Tengo que confesar que hacerla me pegó muchísimo más hondo que lo que yo pensaba. Fue muy conmocionante.

- ¿Para vos era clave en la historia que el protagonista fuera negro?

- Lo que era clave es que la madre hubiera tenido períodos de vulnerabilidad extrema. Siendo una inmigrante ilegal, con todo lo que eso implica, me resultaba importante. Sí me servía en ese sentido también que fueran negros, aunque el chico sea español de nacimiento, porque es un recordatorio permanente en las sociedades europeas actuales de no pertenencia, aunque legalmente lo sea. Hay algo en la piel que lo expulsa. La historia entre Félix (Mario Casas) y Alika (Ella Kweku), por ejemplo: si ella hubiera sido una chica española del mismo nivel social que él, hubiera sido otra.

- Más allá de esto, la película se centra en otro tópico.

- El film habla de almas rotas, que no tienen una pertenencia de clase. Pero sin dudas son almas rotas que están en un contexto, en el mundo de hoy, que tiene estas cosas: diferencias sociales, prejuicios, preconceptos. Cuando Nora (Belén Rueda) ve por primera vez a Ismael (Larsson do Amaral), piensa que toca a su puerta para pedirle, o incluso robarle. Lo primero es la desconfianza, aunque después se va abriendo y empieza a verlo de otra manera. Se despoja de prejuicios y lo ve en “directo”, no a través de un filtro. Si todos pudiéramos ver las cosas así, seguro que la sociedad sería más feliz.

- Ismael es el que, por decirlo de alguna manera, los despierta a todos.

- Todos vienen con una mochila, algunos con unas más pesadas que otros. Quieren algo pero ninguno se anima a hacer nada. En cambio Ismael sí, y se pone en marcha para lograrlo sin que lo frene el miedo de ser rechazado. Su acción es lo que también los obliga a ponerse en marcha porque estaban como “encapsulados”.

Se inicia una especie de reacción en cadena. ¿Qué va a pasar? ¿Cuánto van a solucionar de sus vidas? ¿Cuánto van a volver atrás? Eso no lo sabemos porque la película transcurre en 24 horas, pero sí vemos que todos pueden mover fichas. La posibilidad está y también para el espectador que mira la película porque todos, de alguna manera, estamos encapsulados.

- Es la primera vez que actúa Larsson, ¿cómo lo encontraste?

- Primero tengo que decir que no me gustan los niños actores porque me parece que tienen una cosa prefabricada que no está buena. En segundo lugar, en España no hay niños actores negros, así que tuvimos que ir a los colegios, pedir permiso, pegar cartelitos con los requerimientos de lo que buscábamos y necesitábamos. Toda una odisea. Fueron apareciendo algunos que estaban bien pero que no me enloquecían. Cuando llegó Larsson fue verlo entrar y supe que lo había encontrado. Fue un milagro porque es la clave de la película.

- ¿Y del resto del elenco tenías a algún actor en mente?

- Cuando uno escribe un guión, te imaginás actores. El único al que yo tenía en la cabeza para que personificara a Jordi era Sergi López. Para los demás personajes no tenía muy en claro quiénes podían ser. Sergi leyó su papel y aceptó al otro día. Belén a mí me gustaba mucho pero no sé si le iba a gustar hacer de abuela, pero también dijo que sí enseguida. Mario Casas venía haciendo otra cosa y no creía que le fuera a interesar, y resultó después que se moría por hacerlo. Con Juan Diego Botto ya había trabajado en “La Viuda de los Jueves” y le brindó muchísimo a su personaje. La verdad es que tuve un elenco soñado.

- ¿Tenés ganas de volver a filmar en Argentina o trabajar con algún actor en particular?

- Acá hay actores estupendos. Con todos los que trabajé en nuestro país repetiría con placer, y la verdad es que hay una infinidad con los que me gustaría trabajar. Si hay algo que no falta en Argentina es talento. Tengo ganas también de hacer algo en teatro. Hay un proyecto al que le estoy dando bastantes vueltas para encararlo. Te puedo decir que en principio lo estoy charlando con gente de Madrid para poder hacerlo.

- ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

- En estos momentos estoy trabajando en un guión sobre una historia de ciencia ficción pero que transcurre en el presente en Buenos Aires. También estoy escribiendo un musical que se desarrolla en la Buenos Aires pero de 1910 y que cuenta, a modo de fábula, el origen del tango. Lo hace a partir de una bandita de inmigrantes que se juntan para hacer música, y allí también se cuenta una historia de amor mezclada con muchísima sangre.

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