La receta no es nueva: el líder político se muestra junto a estrellas del deporte y el espectáculo, los acerca a las masas, se apropia de sus éxitos y popularidad, y todo esto se traduce supuestamente en respaldo a su figura y, obviamente, votos. El nazismo y el fascismo la usaron en Alemania e Italia mientras desplegaban sus sueños de dominio continental. Juan Domingo Perón la importó a la Argentina y sus discípulos, que gobernaron el país en los últimos 20 años, la desempolvaron y usaron hasta el hartazgo. A Francisco Pérez tal vez haya que adjudicarle ser el primero en aplicarla con constancia en Mendoza.
El Gobernador, que no termina de hacer pie aún en la gestión ni ante la sociedad, sí puede arrogarse el "mérito" de haber conseguido, en poco más de un año, que la Selección argentina liderada por Messi y Los Pumas vinieran a disputar partidos oficiales; que el tenor José Carreras cantara en un show gratuito y que en la próxima Vendimia, todos juntos en una misma noche, estén Fito Páez y Charly García, dos de los habituales participantes de los festejos del kirchnerismo nacional.
"Pan y circo, como los emperadores romanos", describe un legislador opositor. "En realidad, mucho circo y poco pan", se corrige inmediatamente. "Tiene que ver eminentemente con la justicia social. Carreras, un tenor que supuestamente sólo puede ver una élite, fue para todos", retruca uno de los cercanos al mandatario usando un slogan kirchnerista y agrega: "Deporte y cultura son igualadores sociales, integran a los que han quedado afuera de todo". A Pérez le gusta hablar de la importancia de los símbolos en un gobierno, y tal vez en estos ámbitos haya encontrado los motivos por los que quiere que lo recuerden los mendocinos.
Hay algo que está claro: es más rápido, más barato, genera menos resistencias y tienen más impacto estos megaespectáculos que cualquier obra pública, transformación educativa o innovación en salud que se aplique. Además, ha recibido un apoyo nacional, en efectivo, que no se ha dado en otras áreas. Quienes siguen de cerca estas negociaciones aseguran que el jefe de Gabinete de Cristina Fernández, Juan Manuel Abal Medina, es el nexo que facilita la ayuda.
De hecho, según dicen en el Ejecutivo, el Consejo Federal de Inversiones aportará para esta Vendimia unos 5 millones de pesos que cubrirán el costo de los artistas nacionales e internacionales contratados, cuyos cachets cotizan en dólares (se habla de 200 mil dólares para Charly y 300 mil para Alejandro Sanz). Los sponsors pondrán 13 millones para cubrir otros gastos. Así, buscan despejar dudas y demostrar que la Provincia no pone un peso de su presupuesto para los foráneos, pero destinará mucho más dinero a los artistas locales que participan.
Por siempre joven
A Pérez, estos shows artísticos y deportivos le sirven para reafirmar el perfil que quiere construir ante la sociedad. Desde la campaña se presentó como una cara nueva, que venía a romper con la dirigencia tradicional. Bendecido en las aguas kirchneristas, la exaltación de la juventud se torna casi obligatoria. Pero no todo le ha salido como esperaba. En principio, al Gobernador le ha faltado uno de los ingredientes de la receta para sumar votos de la que hablamos al principio: no ha podido mostrarse con las estrellas que vinieron.
Su aparición y mención antes del partido de Los Pumas fue debut y despedida. Una intensa silbatina lo reprobó y generó una feroz autocrítica puertas adentro del Gobierno. Tampoco salió bien la apuesta por el Sudamericano Sub 20, que tuvo a Mendoza y San Juan como sedes el mes pasado. Pérez incluso organizó sus vacaciones para estar cuando comenzara y acompañar todo su desarrollo, pero los partidos se jugaron con tribunas casi vacías y la rápida eliminación de Argentina le quitó todo interés.
En el Gobierno admiten que tanto énfasis en estos shows surgen de un diagnóstico hecho en la campaña: Mendoza carecía de espectáculos de alto impacto pero también, dice alguien que lo conoce bien, que el mandatario le pone "especial atención" a Deportes y Cultura porque "es lo que le gusta".
Entonces surge una anécdota que describe esa predilección: después de la goleada de Argentina a Uruguay en el Malvinas Argentinas, aquella noche del 12 de octubre, Pérez fue a cenar con Julio Grondona, amo y señor del fútbol argentino, y Marcelo Tinelli, conductor estrella de la TV argentina, y empezó a contarles de su metejón, la villa olímpica. Como las palabras parecía que no alcanzaban, el Gobernador hizo llevar la maqueta del proyecto, que tenía en su despacho. Hacía rato había pasado la medianoche. A la mañana siguiente, hizo de guía de Tinelli en Le Parc, horas antes de inaugurarlo.
Aunque admiten el impacto de los espectáculos que vinieron y van a venir, en el Gobierno insisten en que detrás de ellos hay políticas deportivas y culturales en marcha que van mucho más allá. "Charly, Carreras, es lo visible, la punta del iceberg, pero el sustento pasa por otro lado", dice un funcionario que se reúne varias veces a la semana con el Gobernador y tiene claro por dónde pasa el relato de la gestión.
En Casa de Gobierno enumeran que Pérez apuesta al desarrollo del deporte social y a la vez se genera infraestructura para que los chicos practiquen. El otro objetivo es el apoyo al deporte federado y el ejemplo que se pone es la Vuelta Ciclística, que se está corriendo ahora: el Estado ha aportado más plata para hacer tentadores los premios y apuesta a elevarla a la categoría de internacional. En Cultura la gran meta es revalorizar la figura de San Martín, sobre todo para las nuevas generaciones, y potenciar la mística de la Vendimia.
Pero igual ya piensan en los próximos megashows. Volverán a jugar Los Pumas y se negocia otro partido de la Selección de fútbol. Pérez quiere que toque en Mendoza el Indio Solari (ya hay contactos) y sueña con reeditar el recital de Amnesty el mismo día que se hizo hace 25 años (el 14 de octubre), con Sting y Bruce Springsteen. Suena a locura pero, si se da, será apenas días antes de las elecciones...
La otra realidad
Así como Pérez parece claro qué busca desde lo simbólico, en las otras áreas flaquea. Abundan los anuncios pero demoran las concreciones. El seguro de salud, la calidad educativa, son materias inasibles, complejas, que no han pasado de la enunciación. Para las obras públicas los fondos escasean y la inflación amenaza con complicar hasta lo que se creía seguro (ver página 2). Muchas están sujetas al anhelo de una mayor recaudación que no siempre se da y otras a la billetera nacional, que no parece ser muy abultada este año tampoco, pese a que se vienen las elecciones. Esa trascendencia que Pérez busca está aquí y no en los shows, aunque esto no quita que puedan sumarle votos.
Es cierto, le va mejor que a su antecesor, aunque la comparación puede ser injusta: a poco de asumir Celso Jaque quedó condenado a la reprobación social mayoritaria para todo su mandato. Pérez por ahora está en el limbo. Los suyos le tienen fe pero deberá limar muchos aspectos de su personalidad y su gestión para salir de ahí. Aquel hombre inseguro y nervioso ante los medios, según lo describía alguno de los especialistas que lo asesoró en la campaña, mucho no ha cambiado.
El aplomo del Gobernador se pone a prueba en cada conferencia de prensa en la que las preguntas van hacia los temas que prefiere evitar. El ejemplo más cercano ocurrió el viernes: los periodistas le preguntaban por la complicada paritaria con los docentes que va a dominar la agenda las próximas dos semanas y Pérez empezó a evidenciar su enojo pese a que estaban las cámaras de TV, hasta que en un momento cortó una pregunta y pidió cambiar de tema. El que se calienta pierde, dicen en el barrio.