Las declaraciones que hizo anteanoche el ministro de Defensa, Oscar Aguad, primeras públicas desde la desaparición hace hoy 21 días del submarino ARA San Juan, provocaron un generalizado rechazo de parte de familiares de los 44 tripulantes del submarino extraviado.
La reacción ante los dichos del titular de Defensa se transformó en un nuevo elemento que lleva al Gobierno a seguir postergando un mensaje del presidente Mauricio Macri al país cuya difusión, incluida una declaración de duelo nacional, está supeditada a la situación emocional de los familiares, dijeron en la Rosada.
En declaraciones al canal de noticias TN, Aguad dijo que la decisión de pasar de la etapa de búsqueda y rescate a la de búsqueda solamente, que se adoptó el miércoles de la semana pasada, se debió a “un informe de la Armada diciendo que por las condiciones a las que los tripulantes estaban expuestos, y por el tiempo que había transcurrido (el último contacto fue el 15 de noviembre), era incompatible la existencia de vida humana”. -Es decir, están todos muertos -le observó el periodista. “Exactamente”, fue la respuesta del ministro de Defensa.
También sostuvo Aguad que unos meses antes el ARA San Juan había tenido un “incidente similar” de ingreso de agua por el snorkel, pero que, a diferencia de lo que habría sucedido ahora, “el agua no llegó a las baterías”.
Ahora analizan un objeto a 940 m de profundidad, uno de los 6 contactos detectados en los últimos días.
Afirmó además que la Armada tiene “evidencia de que el submarino explotó” y que hay “sospechas” de que hubo “corrupción” durante su reparación de “media vida”, entre 2008 y 2014, pues dijo que informes revelan que materiales usados “no fueron de la calidad que se requería” y pudo haber habido “corrupción”.
“No era un lugar adecuado para decir eso. Si bien tenemos información de que comenzó una nueva etapa, mantenemos la esperanza”, dijo Jorge Villarreal, padre de uno de los tripulantes.
Marta Vallejos, hermana de otro submarinista, dijo que “si él (Aguad) dice que están fallecidos, traémelos en las condiciones en que estén porque para hablar de algo hay que demostrarlo”.
El vocero de la Armada, capitán de navío Enrique Balbi, en tanto, confirmó los dichos de Aguad respecto de que en setiembre el submarino había tenido una avería en el snorkel similar a la reportada antes de desaparecer.
También confirmó que la madrugada del 15 de noviembre en que se extravió, su comandante, Pedro Fernández, hizo 8 llamadas satelitales en las que informó sobre una falla (cortocircuito y principio de incendio en baterías) que presuntamente pudo ser subsanada.
Las tareas de búsqueda continuaron ayer. La atención estuvo puesta en un objeto sumergido a unos 940 m de profundidad, que es uno de los seis “contactos” detectados los últimos días, de los cuales 3 ya fueron descartados. Pero la expectativa está en un buque ruso y otro estadounidense con sumergibles capaces de rastrear hasta 6.000 m de profundidad.