8 de noviembre de 2013 - 03:19

Una madera de usos múltiples

Dependiendo del clima y las condiciones del suelo, la cosecha del álamo se debería dar entre los 10 y 12 años de haber sido sembrado. Sucede que a este árbol le lleva ocho años conseguir la altura adecuada y recién entonces empieza a adquirir grosor. Aunque no requiere de tantos cuidados culturales como otras plantas, es fundamental el buen riego y la poda.

Para alcanzar buenos rendimientos en madera, el álamo requiere de por lo menos entre 10 y 12.000 m3 de agua por hectárea y por año. A su vez los intervalos entre riegos no deben superar los 14 días. Por otro lado, una correcta poda es crucial para la obtención de madera de calidad. El laboreo del suelo también es importante porque permite la aireación de la tierra y combate las malezas que compiten fuertemente con el álamo, al menos en los primeros 6 años de edad.

La variedad más extendida en la región es la Conti 12, que se trata un clon de híbrido que expone un rápido crecimiento y posee una copa abierta y resistente.

Hasta el momento, el uso generalizado que se le da en el Valle de Uco es la confección de bines y cajas para fruta. También, se están haciendo experimentales en Tunuyán las alamedas regadas con líquidos cloacales en las inmediaciones de la planta departamental, y la madera obtenida de esta forma sería para palo de viñedo o biomasa.

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