Ante el revueko que se armó por la información de la consulta de Mauricio Macri a una bruja -cosa que a muchos les recordó la época de Carlos Menem y sus videntes-, el candidato del PRO salió a aclarar que no fue a una persona que se dedique a la brujería.
Solo fue a una mujer que ostenta el cargo de “armonizadora budista”, que le hizo un trabajo para limpiar sus enregías y explorar partes de su cerebro que “no conocía”.
“La Argentina del cambio que viene no necesita magia: necesita trabajo, capacidad y mucho amor”, dijo ayer, para desmentir que creyera en la magia.
Pero sí cree en la armonización y para hacer el ritual fue a una ecuatoriana experta.
“La grieta me tomó a mí como uno de los principales victimarios de esa agresión, un colaborador me propuso porque no incorporaba una armonizadora budista, que me iba a hacer bien”, dijo.
"Es una líder budista que te ayuda a reflexionar y te genera, a través de los cuencos tibetanos y los gongs, la capacidad de alentarte a vos mismo y conectarte con áreas de tu cerebro que tal vez no utilizas", explicó.
Además, la ecuatoriana lo liberó de un presunto “trabajo” que le hicieron para que no llegue a la presidencia.
Quien le habría sugerido ir es su consultor en comunicación, Jaime Durán Barba, conocido de la vidente.