27 de enero de 2018 - 00:00

Lula sin pasaporte y... ¿más cerca de la cárcel?

El expresidente de Brasil iba a viajar a una cumbre de la FAO. Un juez de la Corte asegura que si lo meten preso “se va a incendiar el país"

El Tribunal Regional Federal Nº 4 (TRF4) de Porto Alegre (sur), que revisa la mayoría de las condenas aplicadas en el caso "Lava Jato", confirmó por unanimidad el miércoles la condena por corrupción y lavado de dinero contra el expresidente.

Por votación 3-0, Lula fue hallado culpable de recibir un apartamento tríplex en un balneario de Sao Paulo a cambio de beneficiar a la constructora OAS con obras en la estatal Petrobras, cuando aún era presidente de Brasil (2003-2010).

Los tres magistrados también decidieron aumentar a 12 años y un mes el tiempo de prisión.

Pero dejaron claro que la pena sólo podría comenzar a ejecutarse una vez agotados los recursos de segunda instancia, lo que podría demorar varias semanas o meses.

La defensa de Lula puede presentar -y se espera que lo haga- ante el TRF4 un pedido de aclaración de posibles contradicciones u omisiones en el fallo. Este pedido sería analizado por los mismos jueces que dictaron la sentencia y, salvo situación anormal, no tiene potencial para revertir la condena.

Sólo después de estudiado ese recurso, el TRF4 podría decretar la prisión de Lula.

Esto porque en 2016 el Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema) decidió que la pena de prisión puede empezar a cumplirse cuando el reo es condenado en segunda instancia, sin necesidad de esperar el fallo de tribunales superiores, que puede demorar años.

Este entendimiento, sin embargo, fue adoptado por una estrecha mayoría de 6-5 y es objeto de muchos cuestionamientos, por lo que el STF puede volver a debatir el asunto y rever su decisión.

Pasaporte confiscado

El jueves, de noche, otra decisión encendió las alarmas: un juez federal de Brasilia ordenó confiscar el pasaporte de Lula, por entender que existía "riesgo de fuga".

Lula debía viajar este fin de semana a Etiopía para participar en un congreso de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Los fiscales que accionaron a la Justicia pidieron que le prohibieran salir del país y hasta del municipio donde vive (en las afueras de Sao Paulo), aunque consideraron que por haber sido condenado y enfrentar otros procesos "justificarían que se decrete la prisión preventiva".

El juez, finalmente, sólo autorizó la retención del pasaporte.

Ícono internacional

Su dimensión de ícono internacional de la lucha contra las injusticias y la pobreza, así como su condición de favorito para las elecciones de octubre, son otros factores que convierten al eventual encarcelamiento de Lula en un asunto delicado, pese a su complicada situación judicial.

La oficina del juez de primera instancia Sergio Moro, que lo condenó en julio pasado por el tríplex, afirmó que un documento con un supuesto pedido de prisión "que circula en las redes sociales y aplicaciones de mensajes instantáneos, no es verdadero".

El propio Moro fue quien autorizó a Lula a apelar en libertad, "considerando que la prisión cautelar de un ex presidente" podría implicar "ciertos traumas".

El ministro de Justicia, Torquato Jardim, afirmó además que se requiere "prudencia" antes de encarcelarlo.

"Sea quien fuera el brasileño en cuestión, es necesaria mucha prudencia, porque el STF puede cambiar de opinión e invertir el 6-5. Estamos hablando de libertad y un día perdido de libertad es irrecuperable", dijo Jardim.

El juez de la Corte Suprema, Marco Aurelio Mello, partidario de revisar la decisión sobre las prisiones después de la segunda instancia, afirmó esta semana que el encarcelamiento de Lula en este momento "incendiaría" el país.

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