Con lúcida ternura, el maestro Luis Felipe Noé reformula su visión del caos.
Con lúcida ternura, el maestro Luis Felipe Noé reformula su visión del caos.
"Creo en el caos como la única verdad de hoy, me interesa la multiplicidad y oposición de estímulos, que el espectador haga la síntesis. Creo en la visión quebrada y en la ruptura del viejo concepto de unidad", escribía hace más de 50 años en su libro "Antiestética", en el que planteaba el rol del artista en su contexto.
Hoy, a los 85 años, vuelve a profundizar sobre el tema y aclara: “Ya no pienso el caos como desorden. El caos nos constituye, es la vida misma. Todo lo que tiene movimiento, todo lo que se derrama y no se puede limitar, o sea, todo lo que está vivo”.
Para los que quieran escucharlo, hoy hay una gran oportunidad. Es el comienzo del ciclo que propone encuentros con grandes exponentes de la escena artística argentina para compartir relatos sobre sus producciones.
"Bestias, charla con creadores" es la propuesta para interactuar con reconocidos actores culturales y compartir sus relatos sobre sus producciones, la reflexión sobre la creación y su influencia en las distintas épocas.
El primer encuentro es con Luis Felipe Noé, artista plástico, crítico de arte y docente argentino con quien se compartirá un recorrido por toda su producción en el que aparecen temas cruciales como su idea del caos y de la visión quebrada. Además se hablará de su pensamiento y sus relaciones con la escena artística.
La propuesta será con entrada libre y gratuita y se concretará en la Sala Verde de la Nave Universitaria. Organiza el Área de Industrias Creativas de la Secretaría de Extensión de la UNCuyo.
Pensador del arte
Desde los años 60 marcó la escena del arte a escala nacional con su obra pictórica, sus planteos de ruptura y sus escritos teóricos y críticos. En 1965, en su libro "Antiestética", el artista expresó la necesidad de asumir el caos, no en oposición al orden, sino como una nueva dinámica de funcionamiento de un mundo en permanente cambio. En sintonía con el pensamiento científico, el artista concibió desde entonces la inclusión del caos dentro de la teoría y la práctica.
Dentro de los ejes que atraviesan su obra está la Conciencia histórica, por lo que incluye referencias a la historia argentina y a la historia del arte universal. Y asimismo, se observa su visión fragmentada donde se divide la obra para mostrar distintas realidades coexistentes. Este razonamiento lo lleva a entender el caos y la otredad como partes de un solo sistema.
Además, entre sus producciones ocupan un lugar importante las instalaciones como parte de sus indagaciones estéticas. En 1962, realizó Mambo, con la que comenzó a explorar la vinculación con el espacio al dividir el plano en dos y dar vuelta el bastidor. Luego agregó marcos sobre las obras, las recortó, las rearmó para generar otras. A partir de este proceso de construcción y deconstrucción de cada pieza, nacieron sus instalaciones.
En sus trabajos también se puede ver la línea a mano alzada que recorre el papel y la tela. En los años 70, la línea y el color se unen en sus obras para enunciar la naturaleza como sinónimo de la vitalidad latinoamericana. Así inicia un camino de superación de los límites entre el dibujo y la pintura que será su sello distintivo en los trabajos posteriores a 2003.