La camiseta de Diego Maradona en México ‘86 (ese objeto sagrado que resume épica y genio) está en el centro de una de las películas más esperadas del año: " La casaca de Dios", que llegará a las salas argentinas el próximo jueves 9 de abril.
Jorge Marrale se emociona al hablar de este nuevo filme, dirigido por Fernán Mirás y que coprotagoniza con Natalia Oreiro. Destaca la argentinidad de la película, que une la devoción por Maradona y la herida de la Guerra de Malvinas. Estrena el jueves 9 de abril.
La camiseta de Diego Maradona en México ‘86 (ese objeto sagrado que resume épica y genio) está en el centro de una de las películas más esperadas del año: " La casaca de Dios", que llegará a las salas argentinas el próximo jueves 9 de abril.
Producida por Frontera+ (del mendocino Ramiro Navarro), Condeco Media y Prisma Cine, el filme tiene todo para captar a la audiencia en las salas, y luego prosperar en alguna plataforma de streaming. Pasión por el fútbol, un elenco rutilante, una historia escrita por el infalible Marcos Carnevale y, además, un trasfondo que lo vincula con la Guerra de Malvinas. Una conjunción de factores que parece ser garantía de éxito.
Dirigida por Fernán Mirás, la película pasó el año pasado por el Festival de Málaga, donde cosechó fervientes aplausos. Especialmente para sus dos protagonistas: Jorge Marrale y Natalia Oreiro.
Sin embargo, más allá del recorrido industrial, lo que vibra en "La casaca de Dios" es otra cosa: una pregunta sobre qué hacemos con nuestros símbolos cuando el tiempo los convierte en mercancía. La sinopsis nos adelanta que el filme "sigue la vida de Tití Malvestiti, un utilero de un club de barrio que se entera que están por subastar la camiseta que utilizó Diego Maradona durante el partido de Argentina vs. Inglaterra en la Copa Mundial de Fútbol de 1986, donde salieron campeones. A partir de esto, hará todo lo posible para conseguirla, impulsado por el recuerdo de su hijo que falleció en la Guerra de las Malvinas y con la finalidad de restaurar el vínculo con su hija Erika, de la cual se encuentra distanciado".
Completan el elenco Lautaro Delgado, Rafael Ferro, Damián Canduci, Damián Dreizik, Zoe Peralta, Facundo Antman, más las participaciones especiales de figuras como Sergio Goycoechea, Pablo Giralt y la popular actriz Paola Barrientos.
En diálogo con Estilo, Jorge Marrale (78) dio detalles de su papel y el interés que le generó esta película, entre otras cosas.
-¿Qué le llamó la atención del proyecto y por qué decidió formar parte?
- Lo que me llamó la atención (pero más que llamarme la atención, lo que me conmovió) fue la combinación de dos instancias tan argentinas y tan universales al mismo tiempo: que se pudiera combinar en la historia de un hombre la devoción por una camiseta (pero una camiseta que usó un ídolo argentino, universal, único e incomparable como fue Maradona) y, al mismo tiempo, que este hombre estuviera atravesando la muerte de su hijo en Malvinas en estas semanas. Hace unos días fue 2 de abril, pero en estas semanas todos estamos muy cerca de ese acontecimiento.
- En efecto, el protagonista es un hombre en cuyo interior conviven la devoción por el fútbol y una herida abierta que no termina de sanar. ¿Cómo fue preparar este papel y qué desafíos representó?
- La preparación de este personaje… uno no puede decir que las cosas son simples. Estaba todo servido para que uno pudiera ingresar en una zona de desarrollo del rol del personaje, de sus inquietudes, de sus necesidades, de sus deseos, de sus broncas. Hubo un trabajo muy profundo en términos de entender claramente cuál era el camino o la senda por donde iba a transitar Tití, y eso lo hablamos mucho, mucho, mucho con Fernán: ver cómo iba a ser ese tránsito. El cine tiene algo particular, que es que uno no filma una película cronológicamente, salvo escasísimas situaciones. Tal vez, si transcurre en un solo ambiente, podría ser, pero en este caso no. Entonces, para mí era muy importante estar con una conciencia clara de lo que yo quería hacer, de lo que yo quería exponer, pero también en concordancia con lo que era la idea central del guion y, esencialmente, con la mirada de Fernán. Hablamos mucho con Fernán en la previa a la filmación y durante la filmación.
-Es un personaje complejo...
-Sí, porque además está pasando por una edad compleja también, y con problemas cognitivos. Con lo cual, aventurarse a decir cómo se construye eso… no sé. Hay una serie de elementos que tienen que ver con lo emocional particular de uno, que sabe o intenta saber por dónde ponerlos, pero siempre al servicio de lo que es el oficio de este hombre, el espacio en donde vive. Vive en ese club casi como en una especie de cuarto subterráneo pegado a la cancha, en un club que se está deteriorando, y el espacio en donde él vive también es como una especie de batalla: es como un retazo de Malvinas, en el sentido de que gotea cuando llueve, golpean para arreglar cosas que no pueden arreglar, y él, cognitivamente (que está mal), confunde algunas cosas, pero todo el tiempo con el interés esencial, diría, de conseguir esa camiseta, por lo que hay en la camiseta. Con lo cual, una vez que él ve que se va a hacer el remate de la camiseta, empieza una instancia decisiva para él. Es un hombre de carácter, cabeza dura, por supuesto. Y, sumado a lo cognitivo, comete algunas cosas que son patéticas por momentos y otras muy amorosas.
- El filme tiene todos los condimentos para ser uno de los grandes estrenos del año. ¿Cómo creen que resonará esta historia en el público argentino?
- Creo que, en la medida en que la película sea bien comunicada para que pueda ser vista por el público, debería ser una película que al menos pueda convocar, sobre todo por lo que es: lo que uno ve como lo esencial (la casaca), Diego, el campeonato del 86, el tercer campeonato del mundo de Argentina, están siempre muy vivos. Estamos ahora a punto de empezar otro campeonato del mundo; creo que, en este sentido, es ideal el momento. Pero uno siempre piensa eso y después, bueno… habrá que ver.
- El elenco es un lujo.
- Y además me parece que tiene los atributos de una película que fue muy bien dirigida. Pudimos actuar con toda nuestra pasión, con todo nuestro oficio y amor: todos —Natalia, Rafael, yo, los chicos—, todos metimos una energía amorosa por la película. Pusimos lo mejor nuestro en el sentido de la actuación, de la dirección, del virtuosismo de la historia. Me parece que debería ser algo convocante. Pero, bueno, mucho también tendrá que ver con la predisposición de la gente para ver cine nacional. Es un momento un poco crítico en ese sentido, pero espero que la convocatoria, en este caso, con tanto elemento argentino dentro —en momentos en que se necesita tanto la argentinidad hoy por hoy—, sea buena. Siento que sería muy bueno que la gente pudiera acercarse a ver esta película.
- La película fue presentada recientemente en el Festival de Málaga. ¿Cómo fue la recepción del público?
- No estuve en el Festival de Málaga porque estoy haciendo teatro. Me llegaron comentarios de que la recepción había sido buena y muy emotiva.
- Fernán Mirás se está afianzando como un director de peso dentro del cine nacional.
- Bueno, quiero decirte que, a esta altura, yo no vi la película: vi un pequeño corte de lo que había hecho Fernán y me pareció maravillosa. Yo creo que Fernán está en un momento a punto caramelo. Si tengo que decir emocionalmente lo que me pasó al trabajar con él, diría que fue todo maravilloso. Quiero dejar claro que nos conocemos con Fernán hace mucho. Alguna vez recordábamos un capítulo de "Atreverse" (Telefe, 1990), y me acuerdo claramente de ese capítulo. Hablábamos de eso. O sea que, para mí, estar trabajando con un actor primero tan talentoso —además, con dos películas hermosas como las que hizo— y estar siendo dirigido por él es como cumplir un círculo virtuoso: ver a aquel joven con el que él empezaba a transitar en esos años, antes de hacer de Tanguito ("Tango feroz"). Me parece una maravilla.
-¿Qué cree que aportó su mirada cinematográfica a la hora de contar esta historia?
- Creo que Fernán ha tenido una mirada (por lo poco que yo vi en ese cortecito) que indica que estamos en presencia de un director que va a dar mucho. El imaginario de Fernán es maravilloso. La construcción que tiene, tan ajustada, para saber trabajar con el imaginario del actor y ponerlo en acción lúdicamente, siempre con humor. Ha sido una filmación que, a pesar de las dificultades que hubo —porque siempre en una filmación hay dificultades—, Fernán la llevó adelante de una manera brillante. Todo lo que yo vi durante la filmación de parte de Fernán, trabajando conmigo, con Natalia, con los chicos, con todos… no me quiero olvidar tampoco del equipo de arte, que fue maravilloso. Vestuaristas, ni hablar; peluquería, maquillaje… un equipo glorioso. El director de fotografía: todo, todo dentro de lo que fue el proceso de filmación que yo viví fue maravilloso.Y, por maravilloso, hablo de la gente con la que uno trabaja. Trabajar en cine es poder trabajar en equipo, poder respetar a los otros, poder escuchar a los otros, viendo a todo ese equipo colaborando para que salga la mejor película. La gente del laburo, que es la que construye el arte. Lo que yo puedo decir cosas buenas de Fernán, porque lo que hizo —el pensamiento, la dirección precisa, el cariño, el afecto, la humildad— es todo a favor. Una gran experiencia con este amigo mío, Fernán Mirás.
-Además trabaja también su hijo en la película.
-Fernán tenía muy claro y era muy consciente de estos aspectos que hablé anteriormente: Maradona, la camiseta, el 86, Tití como utilero en ese momento. Y este trabajo me dio también una gran alegría, porque mi hijo Federico Marrale hizo de mí en el 86. O sea, no hizo de mí: hizo de Tití en el 86 (ríe). La verdad que fue hermoso. Me acuerdo de esas escenas en un túnel en el Hipódromo de San Isidro, todo ese trabajo que se hizo ahí abajo, que es cuando Tití ve cuando Diego le entrega la camiseta al inglés. Hay momentos que creo que van a ser inolvidables de esta película. Es lo que intuyo. La mirada del director fue sensible, tierna y trascendente.