El mundo de la cultura argentina se vistió de luto con el fallecimiento de Rómulo Berruti, una figura cuya misión trascendió la mera información para convertirse en un formador de espectadores.
A los 88 años murió el legendario periodista y crítico cultural, creador del emblemático ciclo "Función Privada".
El mundo de la cultura argentina se vistió de luto con el fallecimiento de Rómulo Berruti, una figura cuya misión trascendió la mera información para convertirse en un formador de espectadores.
El reconocido crítico, que tenía 88 años, fue mucho más que un especialista en películas; actuó como un puente cálido y accesible entre el conocimiento académico y el público masivo, logrando que el cine de autor entrara en los hogares de todo el país.
Nacido con la recuperación de la democracia en 1983, el programa Función Privada se convirtió en un pilar de la televisión pública (entonces ATC) y luego de la señal de cable Space. Junto a su inseparable compañero Carlos Morelli, Berruti masificó obras que antes estaban reservadas a circuitos cerrados.
Con la inolvidable música de Amarcord de Nino Rota como cortina, la dupla rescató joyas del cine nacional y presentó a directores internacionales de la talla de Pedro Almodóvar.
El secreto del éxito del ciclo residía en la química e improvisación de sus conductores. Según relataron los propios protagonistas, no ensayaban sus diálogos ni acordaban quién empezaba a hablar; se sentaban frente a la cámara y dejaban que la charla fluyera como en una mesa de café, a menudo acompañados por un brindis y la visita de las máximas figuras del espectáculo.
El destino de Berruti parecía sellado desde su infancia. Sobrino del dramaturgo Alejandro Berruti, creció recorriendo los teatros porteños, lo que forjó su particular mirada sobre el arte. Su carrera en el periodismo gráfico fue extensa y destacada: trabajó en los diarios El Mundo y Crítica, y dedicó 26 años a la redacción de Clarín, donde se desempeñó como jefe de Espectáculos y creó la mítica sección "Telones y Pantallas".
Además de su paso por la prensa escrita y la televisión, Berruti brilló en la radio con ciclos como Detrás del espejo, que permaneció 15 años en el aire, y Plumas, bikinis y tangos, donde homenajeaba al teatro de revista y la música ciudadana. Su labor fue reconocida con múltiples galardones, incluyendo el Premio Konex y el Martín Fierro.
Tras conocerse la noticia, Carlos Morelli expresó su profundo pesar, definiendo la partida de su amigo como un "vacío tan abismal como doloroso", aunque destacó que su memoria será "estimulante" para las futuras generaciones de periodistas.
Berruti dejó de ser solo un nombre en los créditos para convertirse en una presencia familiar. Como bien señaló Morelli, para muchos espectadores ambos eran simplemente "los Rómulos", una marca de calidad y amor por el séptimo arte que seguirá resonando cada vez que se proyecte una buena película. La crítica cinematográfica actual, a veces cuestionada por su falta de estilo o profundidad, pierde hoy a uno de sus referentes más pulcros y apasionados. Su despedida, como no podía ser de otra manera, invita a levantar una última copa y decir: "Hasta el sábado, Rómulo".