Sonó el teléfono de la redacción y una señora exhultante decía: “Le voy a dar una primicia. Un mendocino está entre los ocho mejores del mundo. Se llama Jesús Lugones. Es mi nieto. No sabe la alegría que tengo”, casi al borde las lágrimas la abuela paterna nos acercaba la noticia de que Jesús había conseguido el sexto lugar en la categoría espada en el Mundial de esgrima, en Leipzig, Alemania.

