El padre del niño británico Alfie Evans, que se encuentra gravemente enfermo, quiere negociar con los médicos del Alder Hey Hospital en Liverpool el traslado de su hijo a casa, dijo hoy a varios periodistas en la ciudad británica.
El padre del niño británico Alfie Evans, que se encuentra gravemente enfermo, quiere negociar con los médicos del Alder Hey Hospital en Liverpool el traslado de su hijo a casa, dijo hoy a varios periodistas en la ciudad británica.
"Lo que haremos hoy será reunirnos con los médicos para pedirles que nos dejen ir a casa", dijo Thomas Evans, que espera que su pequeño pueda estar en casa dentro de uno o dos días. De lo contrario sopesa llevar el caso nuevamente ante la Justicia.
Alfie, de casi dos años, sufre una enfermedad neurológica degenerativa no diagnosticada. Los médicos del hospital infantil en el que permanece ingresado consideran que las medidas para mantenerlo con vida son inútiles porque su cerebro está prácticamente destruido por la enfermedad.
Los sanitarios quieren dejarlo morir lo más pronto posible para ahorrarle el sufrimiento. Por el contrario, los padres del niño están convencidos de que no está sufriendo y quieren manterlo con vida el mayor tiempo posible.
El miércoles los Evans sufrieron una nueva derrota judicial cuando su apelación para llevarlo a Italia a recibir tratamiento fue rechazada. "Desgraciadamente, ayer se rechazó nuestra solicitud para ir a Italia. Podríamos llegar más legos (legalmente) pero ¿sería esto lo mejor que podemos hacer, habrá más críticas?", dijo Thomas Evans a los periodistas a las puertas del centro hospitalario.
El lunes se le habían retirado a Alfie los sistemas de alimentación y respiración artificial. Los abogados de la familia comunicaron a la corte de apelación que desde entonces Alfie estaba "luchando" médicamente y que en Italia podría recibir mejor tratamiento.
Para sorpresa de los médicos, el pequeño consiguió seguir respirando por sí mismo. Su padre confirmó el martes que el pequeño había recibido oxígeno pero que "el resto" era suyo. "Algunos dicen que es un milagro; no es un milagro, es un diagnóstico erróneo", añadió.