1 de febrero de 2020 - 00:00

Lo impide la decencia y la ley - Por Luciana Sabina

Sarmiento comprendió que el nepotismo era alimentado por la falta de leyes.

Florencia Destéfanis, flamante intendente de Santa Rosa, nombró a su madre como asesora legal del municipio. Ante las críticas públicas a semejante decisión, la política decidió defenderse expresando en su cuenta de Twitter:

“¿La vara es distinta por ser la única mujer Intendenta de Mendoza?, ¿opositora? ¿Por tener gente de confianza con idoneidad comprobada en mi equipo, o por haber sido Reina nacional? Estoy a disposición de todos los entes de control, mientras seguimos gestionando por Santa Rosa”.

Este incoherente y lamentable uso del feminismo que suena a victimización, no hace más que perjudicar la lucha genuina de muchas mujeres por la igualdad. La vara no es distinta y allí está la verdadera paridad.

Al respecto la ley 8.993 sobre ética pública en Mendoza, es clara. En su artículo 7, inciso 7, establece: “Los sujetos obligados/as cuyas facultades determinen la designación de personas para el ejercicio público no podrán designar parientes dentro del segundo grado de consanguinidad, o tercero de afinidad para que presten servicios en la repartición a su cargo, salvo que cumplan con el requisito de idoneidad debidamente acreditado”.

Las críticas a semejante accionar no constituyen un acto machista, sino una sanción social al nepotismo. Un favoritismo carente de ética que, como veremos, forma parte de nuestra política desde los albores de la historia nacional.

En julio de 1815 Manuel Dorrego quedó a cargo del Regimiento 8 del joven Ejército criollo y nombró a su sobrino, Miguel Barrenechea, como subteniente. Además de ser pariente directo, el muchacho carecía totalmente de experiencia. La acción molestó mucho y fue denunciado por uno de los pares de Dorrego, quien no pudo defenderse alegando un pasado como Reina Nacional de la Vendimia.

Sin duda alguna tocar esta temática nos transporta a las hermosas cierras puntanas, donde en 1860 un Saá se convirtió en gobernador por primera vez. El resto de la historia es bastante deducible.

La esfera presidencial no estuvo al margen de estos casos. El mendocino Manuel José Olascoaga fue durante años mano derecha de Julio Argentino Roca, de hecho participó de modo activo en la Conquista del Desierto. Cuando en octubre de 1884 se creó la provincia de Neuquén -siendo Roca presidente-, fue investido como primer gobernador.

Curiosamente en dicha designación tuvo mucho que ver Bernardo de Irigoyen, casado con una hermana de Olascoaga. Incluso el decreto lleva su firma.

Finalizando aquella primera presidencia Roca favoreció la candidatura de Juárez Celman, su cuñado, imponiéndolo a través de fraudulentos comicios. La lista sigue y puede llegar a ser interminable. Sarmiento comprendió que este comportamiento era alimentado por la falta de leyes y oportunamente expresó “No está prohibido que un hermano del presidente sea ministro, pero la decencia lo impide”. Pero actualmente si existen normas que prohíben el nepotismo y deben ser respetadas, sin importar el género del infractor.

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