Lisandro Aristimuño: “Soy bastante de añorar y recordar cosas”

El enfant terrible del indie argentino vuelve ya consagrado a Mendoza, para ofrecer una biografía musical.

El teléfono suena en la casa de Lisandro Aristimuño y él, que estaba esperando la entrevista, responde rápidamente. Pese a que se acostó tarde y que no pudo llegar temprano a su estudio de Villa Urquiza (desde donde nos iba a responder), él está descontracturado, libre, cómodo. Así como su música.

El sábado que viene vuelve a Mendoza y actuará en Arena Maipú, un escenario donde ya había debutado el año pasado, ofreciendo un show sin butacas vacías. Ahora nos comenta que terminó de presentar "Constelaciones" ("Viento Azul", 2016) el año pasado y que esta vez viene para ofrecernos una biografía musical.

 

Los fans agradecerán el espíritu retrospectivo, que incluirá sus primeras canciones, muestras de artesanía indie, hasta "Constelaciones", pasando por esa travesura compleja y fascinante que fue su "Mundo anfibio".

-¿Y estás componiendo cosas nuevas?

-Sí, siempre estoy en movimiento con eso. Por suerte, porque a veces la inspiración no llega y a veces sí. Ahora no soy tan como antes, que me ponía casi todos los días a buscar a esa musa. Ahora, cuando llega me salgo de la computadora, de una reunión o donde sea que esté y ahí agarro la viola y capto la canción. O cuando escucho otras músicas que me motivan. Estoy todo el tiempo juntando material para hacer discos. Es algo que me apasiona.

-¿Y esas nuevas canciones suelen colarse en las listas de tus shows?

-No. Hasta que no esté producida, con arreglos y sepa cómo quiero que suene no la muestro. Corrijo, corrijo, corrijo, hasta que sepa que ya está.

-Se ha hablado mucho de los sonidos rockeros y poperos que ya incorporaste en tu último disco, ¿qué comentarios has recibido de esos fans que te siguen desde la primera hora?

-Creo que en la variedad está el gusto. Yo me pongo en el lugar de admirador de alguien que hace música, y cuando hay un cambio o cosas nuevas que te generan otras, a mí me gusta muchísimo. Siempre en cada disco intento meter cosas nuevas y además no tengo ningún estilo marcado, sino que me gusta influenciarme por muchos y mezclar mucho; obviamente pasando por un filtro que es mi corazón. “Constelaciones” fue un disco que tiene menos capas de sonidos, no usé electrónica para nada, cosa que había usado muchísimo antes. En este caso todo es análogo, instrumentos tomados con micrófono. Fue una situación muy buena para mí y me llenó de orgullo. Era una situación difícil.

-¿Por qué?

-Había que salir de una “seudocomodidad” de laburar con la misma gente y saber cómo laburan (NdR: para este disco, Aristimuño cambió la banda incorporando a sesionistas del tamaño de Javier Malosetti). Esto fue pura adrenalina por saber qué iba a pasar. Y fue maravilloso. El disco fue muy bien recibido. Asombró un poco, como decías, porque quizás se esperaba algo parecido a lo anterior, y tiene cosas que no son muy iguales. A mí me llena de orgullo, aunque hay gente que prefirió más la otra etapa y otros más esta. Tampoco podés conformar a todo el mundo, no es la idea.

-Te voy a hacer una serie de preguntas sueltas: ¿cuál es la noche constelada más linda que has visto?

-Casualmente, el disco se llama “Constelaciones” porque yo estaba con mi hija en el sur de vacaciones, en el balneario El Cóndor, cerca de Viedma.

Le dije que me acompañara para ver el mar y yo lo que quería era que viera el cielo. El cóndor tiene una orilla con mucha distancia hasta el mar, hay mucha arena, y de repente le dije que mirara para arriba. No lo podía creer. Ella tenía cuatro años y nunca había visto algo así. Habrá pensado que el cielo era un salvapantallas gigante, una computadora o un efecto especial. Fue la mejor constelación que vi porque a partir de esa situación empecé a pensar este disco.

-¿Maluma o Luis Fonsi?

-¡No conozco a ninguno de los dos! (ríe) A Maluma lo conozco porque lo nombran mucho en la tele, pero no escuché mucho la verdad.

-Son los que se llevan los oídos del mundo...

-(ríe) Entonces yo ahí no estoy, debo ser del porcentaje de los que no.

-¿Un recuerdo recurrente cuando mirás hacia atrás?

-Un montón. Soy bastante de mirar para atrás. Soy bastante de añorar y recordar cosas. Fue muy importante para mí el día que nació mi hija Azul: lo llevo todos los días. Incluso los días en los que estoy medio tristón ese recuerdo me pone las pilas de nuevo.

-¿Cuál es el rasgo de tu personalidad que no te gustaría que tu hija heredase?

-(piensa) Lo que a veces más me complica es mi ansiedad. Soy bastante ansioso y eso a veces no me deja ver paso a paso lo que estoy haciendo. No me gustaría que ella fuera ansiosa, sino que pudiera vivir cada instante a plenitud.

-¿Una frase de cabecera, tenés?

-Hay una que siempre digo en el camarín antes de tocar, y la digo para darle fuerza a la banda. Es de Don Quijote: “¡A por ellos!”. En el libro dice que él piensa que los molinos son gigantes. Yo lo uso irónicamente con la gente que viene a vernos, para que no le tengamos miedo y salgamos con lo mejor. Nos abrazamos y así salimos: “¡A por ellos!”.

-¿Cuándo se consigue la mejor versión de uno mismo?

-Creo que cuando sos sincero. Con la sinceridad, cuando decís la verdad, cuando sos íntegro con eso y cuando podés verte tal cual sos, sin ningún tipo de capas ni de estereotipos, ni nada. Ahí está lo más auténtico.

TAL VEZ TAMBIÉN TE INTERESE
Fabiana Cantilo: la chica orquesta
 

La ficha

Lisandro Aristimuño en Mendoza

Fecha y hora: sábado 18 de agosto, a las 21.30.

Lugar: Arena Maipú (Civit y Maza, Maipú).

Entrada: $ 500, $ 600, $ 700 y $ 850. En la boletería de Arena Maipú, Tarjeta Nevada y tuentrada.com.

LAS MAS LEIDAS