La controversia por la entrevista que Nati Jota realizó en el canal de streaming Olga a Agostina Páez sumó un nuevo capítulo tras la intervención de Migue Granados, quien coincidió en parte con las críticas expresadas por Eduardo Feinmann. El caso, que gira en torno a la exposición mediática de la joven imputada por racismo en Brasil, continúa generando gran controversia.
"No soy racista": el descargo de Agostina Páez y la respuesta de Feinmann
“No soy racista”: el descargo de Agostina Páez y la respuesta de Feinmann.
El comentario de Migue Granados
Granados fue consultado en el programa Puro Show y allí diferenció el enfoque del ciclo de Nati Jota respecto a otros contenidos del canal. Señaló que el programa de la conductora tiene una impronta ligada a la actualidad y defendió su capacidad profesional: “Nati es comunicadora, estudió”. En esa línea, consideró que la entrevista respondía a un interés periodístico legítimo, dado el nivel de exposición del caso.
Al analizar el contenido de la nota, destacó que se realizó sin banalizar la situación ni buscar mejorar la imagen de la entrevistada: “Le hicieron una nota con altura, no lo banalizaron, no le lavaron la imagen. Para mí estuvo a la altura”. Sin embargo, también cuestionó algunas declaraciones de Páez durante la entrevista, al considerarlas poco estratégicas en un contexto donde su figura ya enfrenta un fuerte rechazo social.
Coincidencias y matices frente a las críticas
Granados también se refirió directamente a Feinmann, quien había cuestionado con dureza la decisión de darle espacio mediático a la abogada. Lejos de desmarcarse, expresó afinidad con su postura, aunque marcó diferencias en las formas. Reconoció que el periodista realizó una entrevista confrontativa y, aun así, sostuvo: “Yo lo banco igual... A mí me simpatiza”.
Nati Jota a desobedeció a sus médicos porque no aguantó "la presión social"
redes
Uno de los puntos donde sí admitió un error fue en la promoción inicial del contenido. Según explicó, la comunicación previa generó confusión y no reflejó el tono real de la entrevista: “El banner fue un error. Parecía otra cosa. Después lo corregimos y lo hicimos más periodístico”.
Un caso que sigue generando repercusiones
La figura de Agostina Páez se instaló en la agenda mediática tras haber estado detenida en Brasil durante dos meses, acusada de injuria racial. Desde su regreso al país, participó en distintos espacios televisivos y de streaming, donde relató su experiencia y dio su versión de los hechos.
La decisión de invitarla a programas como Sería Increíble en Olga o A la Barbarossa, conducido por Georgina Barbarossa, intensificó la discusión sobre los límites de la exposición mediática.
Feinmann, por su parte, mantuvo una postura crítica sostenida. Desde sus redes sociales cuestionó tanto la credibilidad del relato como el espacio otorgado en los medios, calificando la situación como una “vergüenza” y poniendo en duda la legitimidad de su aparición pública.