Lidiando con los ruidos “de fondo” en la oficina

En los espacios grandes de trabajo el bullicio suele ser una constante. ¿Cómo concentrarse?

No es lo mismo trabajar concentrado en una oficina propia o compartida con pocos que en un espacio abierto. Sin embargo, hoy en día la mayoría de las empresas eligen este tipo de ambientes. ¿Por qué? ¿Y cómo manejarlo? La razón es que en un ambiente grande, los caminos son más cortos, se puede intercambiar más fácilmente con otros de la misma área, y se genera un sentimiento de grupo.

Sin embargo los estudios tienen a plantear que trabajar en ambientes muy grandes impacta negativamente en la salud y la psiquis de muchos empleados. Los problemas no sólo pasan por una cuestión de volumen, de ruido, sino también de luz y temperatura, olores a comida de otros.

Por eso existen ciertos parámetros a tener en cuenta. Cada empleado debería tener una superficie de al menos 12-15 metros cuadrados. También pueden elegirse paredes medias o bajas que actúen como separadores y amortigüen el sonido que permitirán que cada uno tenga un espacio un poco más personal.

Y los empleados también tienen que hacer su aporte, por supuesto, para que el día laboral sea agradable. Por un lado, es importante que todos coincidan en que es necesario tener consideración hacia los demás y cierta disciplina. Es bueno que, al trabajar en espacios abiertos, haya de vez en cuando una conversación grupal sobre estos temas, donde se puedan plantear incomodidades sin que nadie se sienta señalado por una situación en particular.

Mantener un espacio o un momento de conversación entre todos ayuda a mejorar el ambiente de trabajo.

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