Parece un déjà vu. Independiente Rivadavia vuelve a vivir lo mismo en cada inicio de temporada. Empieza bien el juego, con actitud, entrega y protagonismo, pero termina yéndose frustrado al ver el adverso marcador final. Le ha pasado en incontables ocasiones y el viernes, en Jujuy, no fue la excepción.
Ante el Gimnasia y Esgrima de Sebastián Méndez, la Lepra mostró cosas interesantes, aunque otras que para nada lo fueron en la derrota por la mínima a poco del final. Repasemos.
*Fue buena la actitud en líneas generales. Hubo otra entrega si comparamos a este equipo con aquel combinado abúlico del último torneo. Se plantó de igual a igual, marcó presencia en el mediocampo y generó algunas situaciones de peligro. Pocas, pero generó. Una deuda será trabajar más el campo productivo.
*Buen rendimiento de los refuerzos. El trabajo de Servio fue superlativo, pero Dolci anduvo muy bien en la marca y los relevos. Mucho despliegue del volante. Micheli, Sanfilippo y Pereyra aportaron lo suyo y dejaron entrever que su performance irá de menor a mayor. Imperiale jugó poco hasta la lesión (rodilla). Minich y Torres tuvieron escasos minutos en cancha.

