Tanto el índice nacional del Indec, como el provincial de la DEIE, marcaron una inflación del 53,8% para todo el año 2019, la más alta en 28 años y la consecuencia directa de tres factores fundamentales. El primero, la emisión monetaria y el déficit fiscal. El segundo fue la conflictividad internacional que llevó al alza los valores del dólar en todo el mundo. Y el tercer factor fue el político, luego de los resultados de las PASO y los temores que se generaron entre los operadores económicos.
Argentina venía débil por el exceso de gasto y es el déficit el que dispara la inflación porque el mismo se financiaba con fondos del exterior y el BCRA debía emitir para comprar las divisas. Cuando se genera el conflicto internacional, Argentina se queda sin crédito, recurre al FMI pero no baja el gasto y todo se acumuló en las Leliq, que actuaban como inflación reprimida.
Luego de las PASO, y ante el riesgo de mayor intervención y la posibilidad de un default de la deuda, se produce una salida de fondos de la Leliq que presionan sobre el mercado cambiario y los ahorristas particulares se desprenden de pesos para resguardarse en dólares. Cayó la demanda de pesos por malas expectativas, eso depreció la moneda nacional re hizo aumentar los precios internos.
Las expectativas ahora están puestas en el futuro. Con todo congelado es posible que los precios sigan subiendo aunque un poco menos, pero con la mira puesta en el día 181 cuando venzan estas medidas y haya que recomponer valores.