Sin lugar a dudas 1918 fue un año de grandes noticias. A nivel nacional la Reforma Universitaria –llevada a cabo en Córdoba- marcó un hito que terminaría influyendo en toda América Latina.
Sin lugar a dudas 1918 fue un año de grandes noticias. A nivel nacional la Reforma Universitaria –llevada a cabo en Córdoba- marcó un hito que terminaría influyendo en toda América Latina.
En el marco de las postrimerías de la Revolución Rusa, toda la familia real de aquél país fue ejecutada, mientras la “Gripe Española” se volvía hacía estragos: mató a más de 40 millones de personas en todo el planeta este año, convirtiéndose en la pandemia más devastadora de la historia. No faltaron las situaciones extrañas, como una nevada en Buenos Aires que aún se recuerda.
Pero sin lugar dudas, 1918 pasó a la historia por marcar el fin de la Primera Guerra Mundial. Este acontecimiento fue cubierto por Los Andes en el contexto de una Mendoza inmigrante, por la que pululaban numerosos ciudadanos de los países enfrentados. Aquél diciembre el tema en la palestra era donde se realizarían los tratados de paz. Así lo reflejó nuestro periódico:
”Los diarios ingleses se ocupan en estos días de analizar las ventajas e inconvenientes que presentan las diversas capitales europeas para servir de sede a la conferencia de la paz, que deberá reunirse próximamente para adoptar las últimas resoluciones que llevaran de nuevo a la humanidad a la concordia y al trabajo (…) la conferencia se reuniría en la famosa galería de los espejos del palacio de Versalles. Factores históricos y simbólicos contribuyen a reforzar esta elección. Nada más significativo y elocuente que firmar el tratado de paz con Alemania en el mismo recinto en el que, a raíz de la derrota de Francia, fue proclamado el imperio germánico en 1871” (Los Andes, 2 de diciembre de 1918)
Desde estas perspectivas el mundo recibió al nuevo año hace un siglo. Otras eran las preocupaciones y los escenarios, pero el deseo de Paz no deja de ser una constante.