El 35% de las estaciones de servicio de la provincia han empezado a cerrar de noche. Es que las empresas del rubro han tenido una caída en los ingresos del 90% en las últimas semanas, debido a que la utilización de los vehículos particulares ha sido mínima durante el asilamiento social obligatorio. A esto se suma que los comercios de primera necesidad cierran a las 18, por lo que después de las 19 el movimiento en las calles es mínimo y algunas expendedoras han tenido problemas de inseguridad.
El director ejecutivo de Amena (Asociación Mendocina de Expendedores de Nafta y Afines), Gustavo Truffini, detalló que las estaciones de servicios están dentro de las excepciones enumeradas en el decreto nacional de aislamiento social preventivo y obligatorio, ya que el combustible es clave para otros sectores que también siguen funcionando. Y si bien no están obligados a abrir, consideran que deben hacerlo porque es un servicio vital para la salud, seguridad, alimentación, etc.
Las estaciones están funcionando con guardias mínimas para garantizar el expendio de combustibles. En algunos casos están abiertos también los minimarkets, pero eso depende del municipio, ya que en algunos les piden que cierren y en otros consideran que deben atender porque son negocios de proximidad.
Truffini explicó que si bien en un primer momento las expendedoras estaban abiertas todos los días las 24 horas, recientemente algunas empezaron a cerrar de noche. De todos modos, el 65% mantiene la atención permanente y ninguna cierra antes de las 22, para volver abrir no más tarde de las 8.
“De noche no se está vendiendo prácticamente nada”, planteó. Y como el movimiento de personas es casi nulo durante la madrugada, en algunas zonas han tenido problemas de inseguridad.
Sin embargo, las bajas ventas no sólo se dan en este horario, sino que cayeron un 90% en general, producto de la marcada reducción en el nivel de actividad y la circulación de personas. La mayoría de los desplazamientos son, en estos días de cuarentena, para hacer compras de primera necesidad y muchos optan por los negocios de proximidad, para evitar aglomeraciones y la posibilidad de un control policial.
Crisis sectorial
El director ejecutivo de Amena señaló que el sector está pasando por un momento muy crítico y esto dificulta el pago de sueldos. De hecho, algunos lo han demorado, otros lo están haciendo en cuotas y unos más han sacado un crédito para poder hacer frente a esta obligación.
Lo particular de las estaciones de servicio es que, por estar excluidas de la cuarentena, no tienen acceso a los beneficios definidos para las actividades que no están funcionando, como la prórroga del pago de los aportes patronales, la posibilidad de que el Estado se haga cargo de una parte del sueldo de los empleados, o de acceder al Programa de Recuperación Productiva (Repro). Pero al mismo tiempo, no han tenido un incremento en los ingresos, como los supermercados, sino que apenas perciben 10% de lo habitual, por lo que están trabajando a pérdida.
A nivel nacional, la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos y Afines de la República Argentina (Cecha) ha solicitado que se incluya a las expendedoras en los beneficios; posibilidad que deja abierta el reciente decreto 347, cuando el jefe de Gabinete de Ministros lo considere necesario. “Sería un alivio para el sector, que hoy está complicado”, indicó Truffini.
Pero además, Amena ha iniciado gestiones con el gobierno provincial, vinculadas al pago de Ingresos Brutos y a que las distribuidoras de energía eléctrica les financien las facturas en cuotas, ya que son montos altos.
En Mendoza hay unas 250 estaciones de servicio, que dan trabajo a 4.500 personas. En este momento han aplicado distintas medidas para evitar la transmisión del coronavirus, como la provisión de guantes, barbijos y alcohol en gel a los empleados; y la recomendación a los conductores de que no se bajen del vehículo y que lleven su propia lapicera para firmar si abonan con tarjeta.