13 de septiembre de 2019 - 00:00

La tensión precede la recta final hacia las elecciones en Israel

Mientras el Ejército israelí bombardea Gaza, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, advierte que anexionará parte de Cisjordania.

La tensión precede a las segundas elecciones parlamentarias que Israel celebrará en lo que va del año.

Luego de que el jefe de Gobierno, Benjamín Netanyahu, fracasara en su cometido de formar un Ejecutivo de coalición tras los comicios de abril, el país volverá a las urnas el próximo martes envuelto en agitaciones políticas, bélicas y religiosas.

Ayer, el Ejército israelí bombardeó nuevamente objetivos del movimiento islamista Hamas, en la Franja de Gaza, lo que provocó un aumento en la escalada en el largo y sangriento conflicto con Palestina.

En el plano político, España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido advirtieron de que el plan del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de anexionar al país el Valle del Jordán, la zona fronteriza con Jordania y que se encuentra en la Cisjordania ocupada, supondría una violación "grave" del Derecho Internacional.

 

En un comunicado conjunto, los cinco países europeos reclamaron a todas las partes que se abstengan de tomar "medidas contrarias al Derecho Internacional que pondrían en peligro la viabilidad de una solución de dos estados basada en las fronteras de 1967 y dificultarían lograr una paz justa y duradera".

El plan de Netanyahu 

El dirigente israelí había anunciado a comienzos de la semana que anexionaría el Valle del Jordán si consigue ganar el próximo martes.

No obstante, Netanyahu aclaró que esperará a dar el paso hasta "después de las elecciones" por respeto al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y a su esperada propuesta de plan de paz entre israelíes y palestinos, que Washington adelantó que se conocerá tras la cita con las urnas.

Así las cosas, el primer ministro pidió a los votantes israelíes "un mandato claro para poner bajo soberanía israelí todos los asentamientos". Según Netanyahu, el país "no ha tenido este tipo de oportunidad" de poder definir sus fronteras desde la Guerra de los Seis Días en 1967 y "puede no tenerla en otros 50 años".

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Los sucesivos gobiernos israelíes aseguraron en todo momento que nunca renunciarán al control sobre el Valle del Jordán, un territorio que abarca 2.400 kilómetros cuadrados y que representan el 30 por ciento del territorio de Cisjordania. El actual líder sostuvo que, con un mandato claro en las urnas, Israel podrá "definir al fin sus fronteras permanentes, prometiendo que Judea y Samaria (Cisjordania) no se convierten en Gaza".

La oposición

Desesperada ante un probable nuevo triunfo de Netanyahu, la oposición israelí se presenta a las elecciones en cuatro grandes alianzas que mezclan ideologías e identidades políticas y están plagadas de contradicciones internas.

Aunque los comicios del 9 de abril estuvieron marcados por la polarización del electorado entre las dos primeras fuerzas, fueron 14 los partidos que contaban con posibilidades reales de entrar al Parlamento.

De esos 14, 11 finalmente cruzaron el umbral del 3.25% necesario para entrar a la Knéset (Parlamento), por lo que se desperdiciaron cientos de miles de votos en partidos que se acercaron a esa cifra pero no lograron entrar.

La noche del 29 de mayo cuando, tras la imposibilidad de Netanyahu de formar gobierno, la Knéset votó su disolución y convocó a nuevas elecciones, la oposición comprendió que debía cambiar.

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"Estamos aterrados ante la posibilidad de que haya un gobierno de derecha liderado por Netanyahu y sus socios, y cualquier otro escenario es preferible para nosotros y nuestros votantes", reconoció Guilad Kariv, candidato por la alianza Unión Democrática, que incluye al Partido Verde, escindido del Laborista; al Partido Democrático y al izquierdista Meretz.

Kariv, abogado y rabino reformista, admite que una hipotética coalición de centro izquierda se enfrentaría a "algunos desafíos internos" que dificultarían la formación de un gobierno. 

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