Desde chico mis padres me ensañaron que nunca debo mentir, porque las mentiras tienen patas cortas.
Desde chico mis padres me ensañaron que nunca debo mentir, porque las mentiras tienen patas cortas.
Este concepto básico que me enseñaron de chico, al igual que a muchos de ustedes, es desconocido o subestimado por algunos políticos que creen poder engañar al pueblo las veces que quieran sin perder la confianza del mismo.
En estos últimos días se concretó una de las mayores promesas de campaña del actual gobernador Rodolfo Suárez, la modificación de la ley 7.722, una de las más importantes para los mendocinos ya que protege nuestro recurso más preciado, y lamentablemente más escaso, el agua.
Todos conocemos el número y el contenido principal de la ley, pero ¿Qué motivó su creación? Allí por 2005 el entonces presidente de la Nación Néstor Kirchner anunció la firma de un acuerdo nacional con la empresa “Barrick Gold Corporation” para comenzar la exploración de yacimientos mineros y su posterior explotación. Pero para ese entonces las provincias argentinas, en su mayoría, carecían de regulaciones al respecto y ante la desprotección ambiental en la que nos encontrábamos era sumamente necesaria la creación de una ley que protegiera nuestra fuente de vida. Así fue como a finales de 2005 se comenzó a trabajar en los primeros borradores, que lograron ver la luz a finales de 2006 cuando la Legislatura mendocina votó a favor y finalmente a principios de 2007 entró en operatividad la ley que cobraría el nombre popular de “ley del agua”.
Con la legislación vigente las empresas mineras no pudieron instalarse en Mendoza y se instalaron en otras provincias, como San Juan.
Con la Mina Veladero ya en marcha comenzó la extracción de minerales, y todo marchaba sin problema hasta que hace algunos años se denunció la rotura de las cañerías del circuito cerrado y la contaminación de los ríos Potrerillos, Jáchal, Blanco, Palca y Las Taguas.
La causa que llegó a manos del juez federal Sebastián Casanello no sólo consideró responsable a la empresa “Barrick Gold Corporation” sino que adujo responsabilidad a ciertos funcionarios públicos que incumplieron su labor durante los controles de la actividad minera, los cuales habrían evitado esta situación.
Hace unos días, después de 14 años, el oficialismo de Mendoza con el apoyo de la oposición modificó la ley 7.722 y sancionó la ley 9.209 -aún no reglamentada- que pretende autorizar el uso de sustancias químicas para aumentar el nivel de extracción de minerales.
Desde el gobierno aseguran que si los estrictos controles se cumplen, el riesgo de contaminación es nulo, algo verídico ya que en otras partes del mundo funciona exitosamente.
Pero ante esta modificación una parte del pueblo mendocino salió a manifestarse para lograr la derogación de la nueva ley. La pregunta es ¿por qué?
La respuesta es lo primero que leyeron, en los primeros párrafos de esta nota. Muchos mendocinos -sin contar con una minoría extremista- está a favor de la minería, porque comprende que gracias a ella la humanidad ha logrado el desarrollo que tenemos hoy en día, y se ha incorporado a nuestras vidas de tal manera que ya no nos imaginamos sin ella, sin un cuchillo para cortar la carne por ejemplo. Pero lo que no podrá tolerar ni mucho menos apoyar es la contaminación de nuestras cuencas hídricas, algo en lo que creo yo todos estamos de acuerdo. Ahora bien y repitiendo la pregunta pero esta vez acompañada de la respuesta ¿por qué se pide la derogación de la nueva ley?