30 de julio de 2018 - 00:00

La nueva Superliga: benefician a grandes de Buenos Aires - Por Julio Alberto Vega

No sé si este torneo será lo mejor para todo el futbol del país y sobre todo para el interior .

Allá lejos en la primera mitad de la década del '80, cuando yo era presidente de Godoy Cruz, fuimos convocados con otros grandes clubes locales para que junto con otras instituciones del interior del país, generamos ideas y propuestas que hicieran posible una verdadera federalización del fútbol en la Argentina. La idea no entusiasmó.

Pasó el tiempo, se creó el Nacional B (hoy Primera B Nacional)y en ese formato juraron nuestros Deportivo Maipú. Atlético San Martín, Independiente Rivadavia, Gimnasia y Esgrima y el Tomba. Este último, con el esfuerzo y la dedicación de buenos dirigentes llegó a la Primea A y también a la Copa Libertadores. ¡Qué orgullo! Se nos cumplió el sueño.

Pero como en la vida, las cosas no son para siempre y constantemente se producen cambio. En este caso el 13 de julio de 2016, la dirigencia del fútbol, y "por goleada", según tituló un diario, aprobó el nacimiento de la Superliga, mediante la modificación de los estatutos que hasta entonces regían el funcionamiento de la actividad.

Ante este acontecimiento trascendental, la primera reflexión que se me ocurre es decir es que es muy saludable tener una Superliga, como las que existen en los países del Primer Mundo (Inglaterra, España, Italia, quizás también Alemania y como frutilla del postre, que mi club es parte de ella.

Quiero ser sincero y decir que no sé si este acontecimiento es lo mejor para todo el fútbol del país y sobre todo para el interior. Lo digo porque los clubes que arrancaron en la Superliga tienen muchas ventajas con respecto a las otras entidades, fundamentalmente por aspectos económicos que en definitiva modifican lo deportivo.

Esto hará muy difícil el recambio que permita la llega de otros clubes. Pero, dentro de los agraciados que la integran, los más beneficiados son los grandes de la Capital Federal.

Ojalá que esto no conduzca a una situación similar a la de España, donde siempre los ganadores son dos y los otros acompañan.

Por si esto fuera poco y por imitar al Primer Mundo, se intente modificar los estatutos de la AFA y así permitir las transformaciones de las asociaciones civiles sin fines de lucro (los clubes actuales) en sociedades anónimas, es decir con fines de lucro para sus accionistas y/o propietarios.

Esta transformación, en algunos aspectos puede ser ventajosa y de hecho en varios clubes ya hay experimentos de privatizaciones encubiertas. Esto conspira con el espíritu con el que todos los clubes, allá a comienzos del siglo XX fueron creados.

Es decir se contraponen la solidaridad utópica o romántica, donde la codicia para hacer negocios o la necesidad de tener poder y/o figuración no tenían espacio.

Si no, conozcamos la vida de dirigentes como José Amalfitani en Vélez Sarsfield.

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