2 de agosto de 2019 - 13:28

El triple crimen en Maipú en el que un perro delató al asesino, que hoy fue condenado

Ezequiel Ledesma (23) fue condenado a perpetua por los asesinatos de Karen Arenas (22), Alejandra Ferreyra (48) y Yariel Bruno (4).

Una mujer de 48 años, su hija de 22 y su nieto de 4 años fueron encontrados muertos la madrugada del lunes 22 de julio de 2018 en su casa del barrio Bandera Argentina. Los cuerpos presentaban heridas cortantes, confirmaron fuentes cercanas a la investigación.

Esta mañana sentenciaron a perpetua en un juicio abreviado al único imputado por el triple crimen. Ezequiel Ledesma (23), pareja de la joven de 22 años, quien vivía a unos 50 metros de la casa de las víctimas.

 

Escena de terror

Janet Arenas (24) había salido a tomar algo con una amiga. En su casa de ese barrio maipucino, ubicado cerca de la calle Tropero Sosa, habían quedado su madre, Alejandra Ferreyra (48), su hermana Karen Arenas (22) y su hijo Yariel Bruno (4). “Estamos los tres acostados”, le escribió a una vecina Karen cerca de las 22 sin saber que horas más tarde encontraría la muerte.

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Alrededor de la 1.30 del lunes, Janet regresó a su casa y descubrió la terrorífica escena: su madre, su hermana (quien debido a una afección en sus huesos se trasladaba en silla de ruedas) y su pequeño hijo yacían sin vida en una de las habitaciones de la vivienda rodeados de sangre.

A partir de ese momento, todo fue caos y desesperación. “Me despertaron los gritos, Janet salió a la calle gritando, estaba en estado de shock”, contó María a horas de la masacre, una mujer que vive justo enfrente de la casa del triple crimen. En pocos minutos la manzana F se llenó de sirenas. Personal de Científica acordonó la zona y comenzó con las tareas investigativas.

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Un caniche manchado con sangre

Tras esto, la atención de los investigadores además se volcó sobre una casa ubicada a unos 50 metros del lugar del crimen. En esa misma manzana vive junto a su familia Ezequiel Ledesma, novio desde hace unos dos años de Karen. Enseguida las sospechas se volcaron sobre él.

“Sintió ruido, vio toda la Policía en la casa de su novia y salió corriendo para ver qué pasaba. Primero lo llevaron como testigo, pero luego lo detuvieron”, relató una de las hermanas del acusado. Su presencia en la escena no fue la única causa para su detención. Los investigadores secuestraron de la casa de Ledesma una zapatilla del sospechoso manchada con sangre.

“El perro las manchó”, dijo entre lágrimas Nora, madre del detenido, al mismo tiempo que señalaba a un perro cachiche. Ezequiel y Karen criaban a “Pupi”, un perro caniche que terminó ensangrentado tras los homicidios.

“El perro iba y venía (entre las casas de la víctima y el acusado)”, aseguró Gabriel, padre del sospechoso. Relató que el perro salió corriendo de la casa de Karen en medio de los asesinatos y se refugió en la vivienda de los Ledesma. “Llegó manchado con sangre y se acostó sobre la zapatilla que luego secuestró la Policía”, confió el hombre.

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