Marcela Fillol murió el 22 de febrero último en Bariloche, Río Negro, a causa de una leucemia que desarrolló en simultáneo con el largo proceso judicial que le impidió ver a su hija por mas de un año, que le dio la guarda al padre acusado de violento y quien no cumplió la orden de la justicia, y sólo permitió que la niña vea a su madre muerta
"Dos fallos obligaban al padre de la nena de 8 años, Eduardo De Marcos, a traerla a Bariloche para ver a Marcela, tras dieciséis meses de impedir el contacto entre ambas, pero nunca lo cumplió. La niña llegó desde Buenos Aires horas después del fallecimiento de su mamá", contó Marizu Terza, madre de Fillol.
La mujer confirmó que hay una denuncia penal en contra de De Marcos que se tramita en el Juzgado Penal N2 de Bariloche, a cargo de Martín Lozada "por todos los desacatos judiciales y el impedimento de contacto". Marcela contó públicamente que fue víctima de violencia por parte del padre de su hija, revelación que acompaña Terza: "Las agresiones del padre de su hija empezaron cuando quedó embarazada. Y por tratar de cuidarla y por tratar de protegerla, Marcela terminó con una leucemia brutal".
La beba tenía un año y medio y tomaba la teta cuando su padre comenzó el juicio por la tenencia.
"Desde que mi nieta era chiquita este hombre amenazaba con sacársela y finalmente lo logró. Tanto De Marcos como el sistema judicial han llevado a Marcela a un estado de agotamiento tan extremo que terminó finalmente en su muerte", compartió la abuela. La niña, que ahora tiene 8 años, cuando tenía 6 "fue brutalmente separada de su mamá, cuando mi hija estaba internada peleando por su vida, ese 14 de octubre de 2013", recordó.
Pasaron siete meses hasta que Fillol logró por la vía judicial tener tres encuentros de revinculación con su hija luego de los cuales un informe del equipo técnico judicial afirmó "que el vínculo estaba intacto y lo siguiente era formalizar el régimen de visitas". Pero un mes y medio después "seguía la espera.
La jueza Marcela Trillini de Bariloche se declaró incompetente y la jueza Silvia Celina Sendra de San Isidro, en vez de dictar el régimen de visitas mandó el expediente de vuelta a Bariloche donde quedó archivado, sin competencia, dejando a la nena y a Marcela sin nada", resumió Terza.
Meses después su caso fue tomado por María Marcela Pájaro, titular del Juzgado de Familia N7 de Bariloche, a quien la mamá de Marcela define como "una jueza del corazón". La magistrada resolvió el último 9 de enero que la nena debía viajar de Buenos Aires a la ciudad rionegrina para visitar a su madre moribunda
. "El padre nunca cumplió, por lo que el juez de feria, Santiago Morán, dictó una nueva resolución intimando al padre a cumplir, imponiendo una sanción de 5000 pesos por día de atraso y advirtiéndole que se consideraría revocarle la guarda", explicó la abuela. "Marcela resistió hasta el límite de sus fuerzas el dolor, esperando ver a su única y amada hija, la razón de su vida y por la que lo entregó todo. Por eso ahora, su familia y amistades tomamos la antorcha para seguir luchando por mi nieta", dijo Terza. Según la Organización Mundial de la Salud la violencia contribuye a que la mala salud se prolongue durante toda la vida de las mujeres y a una muerte prematura. Marcela Fillol tenía 48 años.