En el contexto de inseguridad dominante en Mendoza desde 2001, las autoridades y la comunidad están preocupadas y ocupadas en resolver el crecimiento incontrolable de los crímenes y delitos violentos, el avance de los delitos a la propiedad y la proliferación de zonas rojas, tanto en la ciudad como en el ámbito rural. La presión social hace que las políticas preventivas o de mediano y largo plazos pasen a un segundo plano, desarrollándose políticas represivas, que son dominantes por el momento.
