19 de octubre de 2015 - 00:00

La economía y la cantidad de ministerios

A menos de dos meses de la asunción de las próximas autoridades, se hacen cada vez más actuales las palabras de Juan Domingo Perón, cuando señalaba que uno de los primeros dolores de cabeza de un flamante presidente era el de conformar a todas las fuerzas aliadas con el reparto de ministerios, secretarías y subsecretarías.

En los 69 años transcurridos, los dolores de cabeza de la mayoría de los sucesores de Perón se agravaron al compás de una dispersión de fuerzas políticas que integraron las coaliciones gobernantes y, además, el propósito de ampliarlas con nuevos aliados post electorales. A eso debe sumársele la invención de cargos a la medida de los desocupados que surgen de las renovaciones de diputados, senadores y gobernadores.

Por estos días, Daniel Scioli ofrece ministerios existentes y a crear a diferentes gobernadores salientes, en una generosidad que excede los límites del FPV e incluye a Jorge Sapag, del MPN, para quien se estrenaría un nuevo ministerio, el de Energía. En el resto de los candidatos, más allá de las conocidas ofertas de Macri a Sanz y de Massa a De la Sota y Lavagna, se desconoce aún si hay un propósito de modificar el ya complicado organigrama ministerial.

En ese sentido, el kirchnerismo se va con su aporte a la causa. El 25 de mayo de 2003, el área económica contaba solo con dos ministerios: Economía y Producción, a cargo del mencionado Lavagna, y el inédito Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, que aún encabeza Julio de Vido. Ambos tuvieron sus desprendimientos y del primero salieron los ministerios de Industria (del que luego se desgajó Turismo) y Agricultura, Ganadería y Pesca.

Después de la tragedia de Once, la Secretaría de Transporte, con todas sus subsecretarías, fue desprendida de Planificación para ser incluida en el insólito Ministerio del Interior y Transporte.

Resta saber si en el esquema sciolista la creación de un nuevo Ministerio de Energía dejará al resto de la estructura como está en la actualidad. De ser así, no se sabe qué planificará Planificación, sin Transporte y sin Energía. Sin Industria ni Agricultura, 6 ministros debieron aceptar durante siete años a un secretario de Comercio Interior que los salteaba sin el menor remordimiento. Apenas pasaron catorce años desde la omnipresencia de Cavallo a la módica actividad del presente, disimulada con la verborragia de un ministro que apenas conserva las áreas de Hacienda, Finanzas y Comercio.

Pero las idas y vueltas de lo que hoy es el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas tienen una frondosa historia de más de un siglo.

En 1898, Julio Roca crea los ministerios de Agricultura y de Obras Públicas, que se suman al ya existente de Hacienda. La distribución funcional se extendió por 48 años, hasta que en 1946 Perón la modificó. A lo largo de su Presidencia, se valió -no siempre de manera simultánea- de los ministerios de Hacienda, Agricultura, Finanzas, Industria y Comercio, Asuntos Económicos, Transporte y Obras Públicas.

Tras el golpe de 1955, Eduardo Lonardi tuvo siete ministerios. En 1958 Arturo Frondizi concentró todas las áreas en el Ministerio de Economía (por primera vez tuvo esa denominación), con la excepción de Obras y Servicios Públicos, que continuó con rango ministerial.

El esquema fue mantenido por Arturo Illia pero tras el golpe de 1966,  Juan Carlos Onganía concentró todo en el Ministerio de Economía y Trabajo. Héctor Cámpora, Raúl Lastiri, Perón y María Estela Martínez dejaron todo en manos del Ministerio de Economía, postura que mantuvo el dictador Jorge Videla, si bien por un breve lapso creó el Ministerio de Planeamiento.

Su sucesor Roberto Viola tuvo cinco ministerios: Economía, Hacienda y Finanzas; Agricultura y Ganadería; Industria y Minería; Obras y Servicios Públicos y Comercio e Intereses Marítimos. Leopoldo Galtieri retomó la división en dos ministerios, que se mantuvo hasta el primer año de la gestión de Carlos Menem; cuando se fusionó todo en el Ministerio de Economía y Obras y Servicios Públicos, mientras que su sucesor, Fernando de la Rúa, implantó la división en Economía por un lado e Infraestructura por otro.

Eduardo Duhalde tuvo los ministerios de Economía y de Producción y ya se describieron los organigramas del kirchnerismo. Scioli, Macri o Massa pueden hacer todas las especulaciones posibles en torno de la futura estructura organizativa del área económica. Pero en cualquier caso, deben tener presente que la eficacia de una gestión no depende de la concentración o la dispersión de responsabilidades. En eso, la historia es rica en ejemplos.

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