26 de abril de 2019 - 00:00

La crisis es el modelo - Por Alejandro Robba

El economista Hyman Minsky usó el nombre de un famoso estafador –Carlo Ponzi- para definir situaciones donde la única forma de pagar una deuda es contrayendo otra nueva que cubra capital e intereses. Argentina tiene problemas estructurales para generar divisas propias que puedan ser utilizadas para el normal funcionamiento de su economía. La gran tentación de solucionar esa restricción es acudir al endeudamiento externo.

El gobierno formalizó un experimento que se basó en resolver el financiamiento de la economía a través del ingreso de capitales especulativos y de inversión. Los segundos nunca se hicieron presente, pero los primeros llegaron a raudales para financiar los déficits de cuenta corriente y los domésticos.

El esquema funciona hasta que los stocks de deuda son tan altos y el repago por divisas legítimas (exportaciones) tan bajo, que se incrementa el riesgo de no pago, llegando a una situación de fragilidad financiera típicamente “a lo Ponzi” porque ya no puede ser resuelta con nuevas y crecientes colocaciones voluntarias de deuda. Esto fue lo que pasó en enero de 2018.

De allí en más la historia conocida: la llegada del FMI y con él un duro programa de ajuste fiscal que debía resolver, vía recesión interna, la crisis de balanza de pagos y liberar las divisas necesarias para pagar tanto la deuda con el FMI como el resto de los compromisos externos.

Lo que hoy estamos viviendo son las consecuencias de un irresponsable endeudamiento externo que no pudo ser resuelto ni con los dólares ni con el FMI, y que llevó a una crisis social muy aguda que se está convirtiendo en una crisis política al interior de Cambiemos.

La corrida que vivimos estos días no es otra cosa que la continuidad de lo que comenzó hace un año y que hoy se agrava porque el gobierno no tiene reacción y cuando intentó alguna medida, “el mercado” se la llevó puesta.

Culpabilizar por este proceso de crisis estructural y falta de reacción política del gobierno, al riesgo electoral, puede servir para calmar a los votantes más leales de Cambiemos, pero los mercados son más apegados a sus ganancias de corto plazo. Por eso se desprenden de activos argentinos.

LAS MAS LEIDAS