La “casa de los sueños” de Wanda Nara volvió a quedar en el centro de la escena mediática y judicial. Se trata de la imponente propiedad ubicada en Nordelta que hoy ocupa Mauro Icardi y que, según trascendió en las últimas horas, podría enfrentar un eventual remate como consecuencia de una deuda alimentaria vinculada a sus hijas Francesca e Isabella.
La información se conoció a partir de una charla televisiva entre Marina Calabró y Wanda Nara, donde se puso el foco en la situación legal del futbolista y en el embargo que pesa sobre la vivienda. La posibilidad de que la casa salga a remate no solo impacta por el conflicto familiar, sino también por el valor simbólico y económico del inmueble, considerado uno de los más lujosos que tuvo la pareja durante su relación.
Embed - ¡LA MANSIÓN DE LA DISCORDIA! Así es la casa que compró Icardi y que hizo que Wanda explotara furiosa
La “casa de los sueños” que no fue
La propiedad se encuentra en La Isla, uno de los barrios más tradicionales y codiciados de Nordelta. Conocido popularmente como el “Beverly Hills argentino”, el lugar se destaca por sus mansiones de gran escala, amplios terrenos y un nivel de privacidad que atrae a empresarios, deportistas y figuras del espectáculo.
En su momento, la casa fue presentada como la gran ilusión inmobiliaria de Wanda Nara. De hecho, la empresaria había manifestado en distintas oportunidades su deseo de mudarse de barrio, dejando atrás la vivienda que había compartido con Maxi López, a la que consideraba problemática por el paso del tiempo y ciertas fallas estructurales.
Mauro Icardi
La casa de Wanda Nara y Mauro Icardi será rematada.
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Mauro Icardi
La casa de Wanda Nara y Mauro Icardi será rematada.
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La mansión fue adquirida completamente amueblada y cuenta con dimensiones tan amplias que, incluso, habría generado dudas sobre cómo terminar de equiparla. Ambientes abiertos, grandes ventanales, materiales de primera línea y un diseño moderno definen la estética general.
Mientras el conflicto legal continúa y la exposición mediática crece, la mansión de Nordelta pasó de ser la “casa de los sueños” a convertirse en el epicentro de una nueva disputa entre los ex.