1. El comienzo del fin de los Beatles no es fácil de determinar pero esta anécdota puede echar luz sobre uno de esos momentos en los que estos músicos que tocaban juntos desde que eran pre-púberes, supieron que no había marcha atrás. Ubiquémonos durante la grabación de "Abbey Road" (1969). John y Yoko habían sufrido un accidente con el auto en Escocia, que los mantuvo convalecientes por unos días. Cuando el creador de "Help" retornó al estudio, los otros tres fueron a recibirlo a la puerta, ansiosos. Entraron John, Yoko y unos operarios que, armaron una cama frente a la sala. Al parecer, ella necesitaba más días de reposo que su pareja, así que decidió seguir su recuperación en Abbey Road.
Lo escribió el ingeniero de grabación Goeff Emerick en su libro “El sonido de los Beatles”: “Boquiabiertos, todos contemplamos cómo entraban la cama en el estudio y la depositaban cuidadosamente frente a las escaleras, frente al rincón del té y las tostadas”. Otros hombres de bata hicieron la cama y Yoko, sin mediar palabra, se tapó como si estuviera en la intimidad de su habitación. Entonces,
Lennon pidió que le instalaran un micrófono para poderla oír respirar, en todo momento, en sus auriculares.
Paul no supo si poner cara de odio o de extrañeza. Dicen que su expresión resultó una mezcla de ambas.
Mucho tiempo después, en 1980, justo unos días antes de caer por ese disparo fan, John había sido tentado por McCartney para volver a juntar al grupo. A Lennon le parecía absurda esta idea. Tipo sabio, entendía que las cosas, para ser eternas, primero deben ser finitas.
2. Mañana sale a la venta 'The Art of McCartney''. Bob Dylan, Brian Wilson, Willie Nelson, Kiss, Roger Daltrey (The Who), The Cure, Billy Joel, Chrissie Hynde, Alice Cooper entre muchos otros cantan las canciones que el Sir, que cruzó Abbey Road descalzo en la portada de ese disco, compuso para Los Beatles y The Wings.
Varias décadas después, le hacen el homenaje que McCartney se merece, pero que no había recibido antes, quizá por haber cometido el error de no morir.
3. Tiene 35 años James, el hijo de Paul McCartney, pero le darías más. Estuvo el fin de semana en Buenos Aires, al frente de una banda interesante pero que no excitó a multitudes. Ni a cuatro, diría. Aún en lo alto del escenario del Personal Fest, el parecido con su progenitor es notable, salvo por su contextura física, más robusta. Además, es rubio como lo era su madre, Linda. Su trío, de rock potente y desprolijo, ofreció canciones que podrían asemejarse más, poniendo ganas, al grunge de Nirvana que al estilo de su británico padre. Las piezas lucían interesantes, filosas, pero se antojaban viejas, aun siendo recientes. Más viejas, por ejemplo, que cualquiera de los
Beatles.... Sí, ya sé. Esto no es justo. Todo tema se empequeñece, se amilana, se vuelve viejo ante uno de los Beatles.
Los de Liverpool hicieron la banda de sonido de un mundo nuevo. O para decirlo de otra manera, cuando eras joven escuchabas Beatles. Ergo, cuando escuchás Beatles sos joven.
En estos vericuetos sobre la edad me quedé pensando, sentado en el Auditorio Bustelo, el martes, durante el show de Caetano Veloso. En sus manos y voz, la música es viento. Brisa fresca o huracán, según sus intenciones. Pero es viento. Y allí caí en la conclusión de que la juventud tiene que ver con cierta alegría.
El brasileño no parece de 72 años. No parece de 72 cuando canta, no cuando baila, pero sobre todo, en absoluto cuando sonríe. Y sonríe siempre.
4. En la panza de mamá, el bebito pateaba sólo cuando le cantaban "Blackbird", quizá la canción más bella del universo.
Su papá, Chris Picco, se acordó de eso, varios días después. Entonces, decidió tomar la guitarra y entonar "despliega esas alas y aprende a volar" frente a la incubadora, en el Hospital Universitario Loma Linda, Los Ángeles (Estados Unidos). Eran las últimas horas de vida, de las pocas que tuvo Lennon James Picco.
Con apenas 24 semanas de gestación, Ashley había sufrido una complicación en el embarazo. La incursión a urgencias del hospital terminó de la peor manera. Ella dejó de respirar y el pequeño nació muy débil.
Aún con el corazón ahuecado, el padre, el viudo, el hombre que siempre soñó cantar esta canción frente a dos, entonó maravillosamente
"Blackbird" para uno. Quizá la canción más bella del universo.
Con su rasgueo y voz, suspendió el tiempo por dos minutos. Luego, abrazó a su hijo y el bebé tan sólo murió.
Este video humilde (Chris de espaldas, cantando, y el respirador de la incubadora siendo un instrumento más), se hizo viral por YouTube en noviembre del año pasado. Por estas horas -cuando se ha creado un fondo para ayudar económicamente al devastado padre- se conoció una nueva carta de Chris: "El bebé estaba vestido con un conjunto que Ashley, su mamá, le había comprado, que tenía pequeñas guitarras (...) He sido bendecido y honrado de amarlo antes de que él se formara, de alentarlo mientras su mamá lo llevaba, de encontrármelo cara a preciosa cara, y de sostener su perfecto pequeño cuerpo mientras decíamos 'Adiós por ahora'. No hay palabras, pero quería mantenerlos actualizados, ya que su amor y apoyo ha significado más que nada en el mundo. Todo lo que necesitas es amor".
Ningún quizás. Es la canción más bella del universo.
Por Leonardo Rearte - [email protected]