La campaña electoral para las legislativas del 4 de marzo, las más reñidas de la historia reciente de Italia, descuida la cultura y el turismo, considerados en conjunto el mayor tesoro del país.
La campaña electoral para las legislativas del 4 de marzo, las más reñidas de la historia reciente de Italia, descuida la cultura y el turismo, considerados en conjunto el mayor tesoro del país.
En un país bendecido por el clima y que tiene el patrimonio cultural más importante del mundo, con colecciones y ciudades de arte únicas, el tema por ahora no resulta prioritario.
El florentino Matteo Renzi, que introdujo cuando estaba en el poder el "pasaporte de la cultura", que concedía 500 euros a los italianos que habían cumplido 18 años, aspiraba así a sensibilizar a las nuevas generaciones.
El líder de centroizquierda, que defiende aún esa medida, propone eliminar las inversiones culturales del “pacto de estabilidad” europeo para garantizar mayores fondos para los recursos naturales y artísticos.
Su rival de extrema derecha, Matteo Salvini, prometió por su parte crear el ministerio del Turismo, porque es como "si Arabia Saudita no tuviera un ministerio del Petróleo", dijo.
Entre turismo y cultura, generan 250.000 millones de euros.
Los sectores del turismo y la cultura son verdaderos motores para la economía de Italia y generan alrededor de 250.000 millones de euros.
El gran temor de los italianos es que su país se convierta en un parque de atracciones barato, con una marea de turistas de pocos recursos que apenas gastan en comida, bebida y museos, tal como en Roma, Florencia y Venecia. Esas "ciudades de arte" son visitadas por millones de personas. Sólo Venecia recibió 25 millones de visitantes en 2017.
Muchos de estos turistas se limitan a comer una "pizza congelada" y terminan por devastar una arquitectura delicada e irrepetible, lamenta Alberto Castelvecchi, profesor de la Universidad LUISS de Roma.
Para el semanario Siete, Venecia es la ciudad más bella del mundo transformada en un parque de diversiones abierto día y noche.
Para Raffaello de Ruggieri, alcalde de Matera, la ciudad designada capital de la Cultura de Europa para 2019, es necesario acabar con el turismo “de bajo costo”.
“Si se autoriza la apertura de cientos de pizzerías se pierde la naturaleza de la propia historia”, asegura el alcalde, a cargo de un casco histórico excepcional, conocido por muchos por la película de Mel Gibson “La Pasión de Cristo”, excavado en la roca y clasificado como patrimonio de la humanidad por la Unesco.