Podríamos decir que hoy la calidad de vida es un proyecto con muchos riesgos. solo algunos privilegiados son los que, merced a tener mucho dinero, consiguen retener espacios considerables de tierras limpias libres de población, con abundante vegetación, aptas para producir alimentos y desarrollar pequeñas o medianas industrias.
El resto de los mortales estamos orientados y muchas veces compelidos a vivir en ciudades, en espacios reducidos y sujetos a todo tipo de limitaciones e inseguridades tanto físicas como ambientales.
En este sentido, y ya que hablamos de seguridad ambiental, haremos algunas referencias que intentarán explicar, aunque sea en parte, cómo sufre la sociedad en general estos problemas causados básicamente por basura, desechos y desperdicios que ella misma genera.
En las zonas rurales estos problemas parecen más fáciles de resolver con la creación de basureros naturales mediante excavación de trincheras donde se arrojan los desechos hasta su llenado. Luego, se tapan con tierra fértil y se reinicia el mismo proceso en otra excavación. Estas prácticas de tratamiento de basura doméstica ya eran usuales en sociedades anteriores a la era cristiana.
La historia registra que los Nabateos, habitantes de la Mesopotamia antigua, enterraban sus residuos en fosas y al cabo de un tiempo cuando toda esa materia estaba descompuesta, la usaban como fertilizantes naturales para su producción agrícola. Actualmente, en las zonas rurales, el popular basurero sigue existiendo al fondo de las casas de la misma manera que siempre, a medida que fueron formándose las ciudades.
En algunas regiones el depósito de basura hecho en zonas bajas ha sido y continúa siendo muy usado, esto ha permitido recuperar terrenos anegadizos no aptos para el sembradío o al menos para establecer zonas verdes, tan necesarias para la pureza ambiental en las grandes ciudades o bien para controlar inundaciones en caso de lluvias excesivas.
En las grandes ciudades la falta de tratamiento de la basura con seguridad contribuye significativamente a la degradación ambiental y esto implica, naturalmente, un efecto negativo en la calidad de vida de las comunidades debido a la influencia que tienen los grandes conglomerados urbanos por sus altas concentraciones.
El referido efecto negativo no sólo se percibe en la forma de fétidos olores, sino también, y en mayor medida, en la proliferación de insectos y roedores que son vectores de importantes enfermedades infecciosas, como la gastroenteritis o el dengue, entre otras.
La basura de las ciudades también llega a ríos y lagos, que son contaminados de manera salvaje cuando no son tratados; los grandes enemigos de los ríos son las industrias, pero no son las únicas, muchos ríos o arroyos son receptores directos de cloacas que desaguan en ellos sin ningún tratamiento.
Gran cantidad de industrias se ubican a la vera de los ríos, en particular porque les resulta muy barato depositar en ellos sus desechos produciendo lo que se llama polución bioquímica. Dentro de las más contaminantes se encuentran aquellas que usan polisacáridos como materia prima, o sea principalmente usinas productoras de azúcar, pero también las pasteras o papeleras que procesan celulosa.
El tratamiento de la basura continúa siendo un gran problema para los gobiernos eficientes y una pesadilla para otros que no encuentran la forma de resolver este gigantesco problema de las grandes ciudades. Lo cierto es que hay pocas formas de resolver el problema. Las alternativas pasan por el entierro, claro que no hecho de cualquier manera sino de forma que sea considerado entierro sanitario, el simple depósito a cielo abierto, es decir hecho con determinadas técnicas que permiten el reciclaje en el tiempo y el aprovechamiento de la tierra en superficie para la creación principalmente de espacios verdes o de alguna manera útiles para la sociedad.
Día a día aparecen nuevos puntos del planeta que colapsan en su lucha contra los residuos. En la Navidad de 2007 el turno fue de la ciudad de Nápoles, en el centro-sur de Italia, donde los recolectores encargados de la limpieza de la ciudad se negaron a retirar las bolsas de basura argumentando que no había dónde depositarlas.
En China las cosas parecen transitar por el mismo camino, sólo que aquí estamos hablando de más de mil millones de habitantes y no de una simple ciudad. El crecimiento anual de la basura urbana en ese país es entre el 8 y el 10% en un volumen actual de unas 7.000 millones de toneladas al año según datos de la Sociedad de Recursos Nacionales. Se prevé que en 2020 los depósitos sanitarios de basura habrán llegado a su límite máximo en ese país.
La incineración es otro método usado hoy por muchos países para tratar los residuos. Esto se realiza mayoritariamente en Europa, donde hay menos tierras disponibles para depósitos, a la vez que son lo suficientemente ricos como para invertir en métodos más desarrollados de tratamiento.
En realidad el gran problema de la basura en el mundo es generado por los plásticos, en particular envases. Este material lleva mucho tiempo para degradarse, tanto en la tierra como en el agua, a veces son cientos de años en que los rayos solares no consiguen destruirlo, así como tampoco los componentes marinos. Los científicos aún no han hallado ningún proceso marino capaz de degradar moléculas plásticas. Lo mismo ocurre hasta ahora con microbios y bacterias terrestres, que no han desarrollado enzimas u otras sustancias degradantes para los plásticos, en particular aquellos de peso molecular alto.
Finalmente, el reciclaje también contribuye, especialmente en los últimos años, a mitigar los efectos de la basura debido al avance tecnológico y también al crecimiento brutal de la población que satura cualquier metodología única destinada al proceso de purificación.
El tratamiento de los efluentes cloacales es cada vez más utilizado especialmente en los países desarrollados, a los efectos de verter a los ríos y lagos líquidos más purificados y de ese modo evitar masivas contaminaciones que podrían deteriorar el medio ambiente más rápidamente de lo que actualmente está ocurriendo.
Evidentemente estamos frente a un problema de difícil solución. La situación explicada en relación a los desechos humanos complica severamente la habitabilidad en el planeta. Tal vez, la ciencia, las nuevas tecnologías y la buena decisión de los gobernantes nos permitan retomar nuestros planes de vida confortable.