Buenos días, a pesar de todo. El diccionario dice que amigo es el que tiene amistad. Después de semejante definición los miembros de la Real Academia se deben haber tomado sus buenos quince días de vacaciones, porque miren que hay que exprimirse el mate para encontrar una explicación tan esclarecedora: "amigo es el que tiene amistad".
Mejor doy mi propia definición: Amigo, dos puntos: persona que uno quiere más que a un pariente pero menos que a uno mismo. Definición que si uno liga al refrán el perro es el mejor amigo del hombre puede concluir en que uno es un choco.
A lo largo de la vida uno se va dando cuenta que aquella manga ancha con que de pibe o de adolescente conceptuaba a la amistad y en donde entraba desde el amigo del laburo hasta el que nos laburaba las amigas, se va achicando con el tiempo y llega el momento en que los amigos pueden contarse con los dedos, a veces con los dedos de una gallina.
Y se consuela diciendo: pocos, pero buenos, de aquellos que nunca te fallan. Bueno, no es tan así porque, por más amigo que sea, probá a pedirle que te salga de garante en un crédito y vas a ver como se hace el desentendido como perro que ha volteado las ollas.
Lo que es más evidente que embarazo de bailarina, es que la amistad siempre implica alguna acción en conjunto. Tal vez por eso las agrupaciones que realizan un trabajo mancomunado resuelven autodenominarse amigas. Por ejemplo, la Asociación amigos de la calle tal, que de vez en cuando se juntan a comer un asadito adentro de un bache, o la Asociación Amigos de la Música, que por ahí se mandan un concierto para piano y alarido solista, o la Asociación Amigos de lo Ajeno que son los más activos ya que todas las noches tienen varias funciones.
Sin embargo, no todas son rosas en el jardín de la amistad. El asunto también puede tener su lado oscuro, por ejemplo, cuando se produce esa especie de atentado al cariño que se llama falluteada. La falluteada puede ser por distintos motivos: porque invitamos a cenar a un amigo y nos dejó con la mesa tendida con el agravante de que al pollo lo tenía que traer él. Puede ocurrir que le prestemos el auto con la promesa de cuidarlo mucho y nos lo devuelve con una columna de alumbrado público perfectamente engarzada entre radiador y cigüeñal, o puede ocurrir porque delante nuestro se muestra más cariñoso que choco viéndonos llegar con el dogui, pero cuando nos alejamos no pierde la oportunidad para sacarnos el cuero con berruga y todo.
Este es, tal vez, el motivo más tradicional de disgusto entre los amigos. Por esta cuestión de los chismes y trascendidos se originó la enemistad entre dos amigos épicos como el Rey Arturo y Sir Lancelot. Porque Sir Lancelot se puso a hablar sobre intimidades de la esposa del Rey Arturo y al Rey Arturo se le dio por preguntarse ¿Cómo diablos sabe esas cosas Sir Lancelot?
Por suerte, ante este resquebrajamiento de la amistad que ha trascendido a la historia quedan preclaros ejemplos de lo que significa mantener una amistad y ser fiel a ella sobre cualquier contingencia. Ahí están los ejemplos de Mickey y Tribilín, Batman y Robin, Martín Fierro y Cruz, Ortega y Gassett, Ruckaulf y Menem, Cavallo y ….?
La cuestión es que hoy es el día del amigo y es un buen momento para manifestarse delante de quienes son los nuestros, porque la amistad, como todo sentimiento, necesita de presencia. Que en definitiva, tener un amigo es duplicar la libertad.