Juan Viciana: "Hay una pérdida creciente de competitividad”

El empresario asegura que es necesario crear capital social, con la participación del sector empresario, político y del sistema del conocimiento.

Es parte de una familia española que llegó a Cuyo al promediar el siglo pasado y echó raíces a partir del oficio de su padre, que hacía parrales en su Almería natal. Tras algo más de un lustro en San Juan se afincaron en Mendoza, donde desarrollaron la empresa familiar.

Juan Viciana es ingeniero en electrónica; cursó una Maestría en Agronegocios y, previo a ello, el programa de formación de dirigentes del Centro de Estudios e Investigaciones para la Dirigencia Agropecuaria. Es presidente del Consejo Asesor Regional del INTA. Su participación en un Grupo CREA Los Andes y varios viajes al exterior, le aportaron una mayor apertura y una particular visión de los negocios, que hoy comparte con los lectores de Fincas.

-¿Cómo ve el escenario de las actividades agropecuarias y agroindustriales de la provincia?

-Si seguimos así, tenemos los días contados. Cada día perdemos más rentabilidad. Hay una pérdida creciente de competitividad en todas las economías extrapampeanas. Estamos viviendo un momento de costos crecientes y de precios que están cayendo. Hoy, los vinos malbec valen menos que lo que el año pasado valió la uva con la que se hicieron esos vinos. Mientras, hoy estamos pagando, todo, por encima de lo que se pagó el año pasado. El fenómeno de la inflación tiene características macroeconómicas. Ése es el gran problema que tenemos. Si no hay una corrección, estamos mal.

-¿ Cómo se ve afectada la competitividad de las regiones extrapampeanas?

- Me parece que lo que hay en el sector político es una falta de comprensión. Hay mucho desconocimiento de la realidad de cada actividad. Desde los municipales hasta el gobierno nacional. A luz del conocimiento, las cosas son mucho más fáciles de resolver. Hay que convocar a los verdaderos especialistas. Habría que hacer una mesa de trabajo de mucha gente, con muchas especialidades, para ver qué es lo que se puede tocar. Porque lo primero que aparece, y creo que es una ingenuidad, es decir: toquemos el tipo de cambio y estamos en carrera de vuelta. Yo no me animo a decirlo.

- ¿Por dónde se podría avanzar?

- Necesitamos resolver el problema de incremento de costos en la mano de obra y del capital. Nuestro paquete de costos tiene distintas componentes pero nosotros empleamos mucho capital y mucha mano de obra. Esencialmente, el problema es que nos está faltando capital social. No tanto, quizás, en la viticultura pero sí en el resto de las actividades regionales. El capital social es el entramado donde se mueve no solamente cada eslabón dentro de la cadena de valor sino también las universidades y los institutos de investigación, que generan la corriente innovadora. La verdadera creatividad se produce en esas usinas donde los grupos de intelectuales están trabajando. En el caso de la vitivinicultura, lo bueno que nos viene pasando, desde hace varios años, es la interacción. Me parece que éste es el modelo que hay que tratar de replicar en todas las demás actividades.

-¿Cómo se resuelve esa carencia?

-El capital social está asociado con la humildad y la confianza. La falta de capital social está asociada con un anti valor, que es la soberbia. La soberbia bloquea a la persona, la humildad la abre. Si tengo un problema que no puedo resolver, pero me parece que sé a quién le puedo preguntar, tengo que ir con la humildad necesaria a preguntarle. Hay un triángulo que habría que fortalecer. El sector empresario no puede estar ausente porque es el actor principal y es el que genera los beneficios que después el sistema redistribuye. El sector político no puede faltar, porque es el que debe armonizar las distintas asimetrías que todavía tiene la sociedad. Y el sistema de conocimiento. ¿Para qué lo tenemos si no lo vamos a consultar?

-¿De qué hablamos cuando hablamos de competitividad?

-La competitividad es el conjunto de atributos que hacen que un producto, una empresa, una organización, una Nación tengan una posición de alta relevancia en los mercados mundiales. Son construcciones económicas, sociales o políticas. Si hablamos de construcción, estamos hablando de algo que se puede hacer. Un ejemplo de construcción social es la Coviar, que es una construcción muy fuerte en el conglomerado vitivinícola. Otros conglomerados no han podido todavía reunir a los actores convencidos de que se puede generar un nuevo paradigma y en vez de estar en el plano de la competencia puedan sentarse para hablar en el plano de la cooperación.

-Pero el sector vitivinícola también está frente a problemas de competitividad…

- Es que hay algo que al parecer no todos hemos comprendido. Cuando la señora del presidente de los Estados Unidos abrió el sobre donde estaba el título de la película premiada con el Oscar, estaba dando una fuerte señal de apoyo, desde la política, a una de las principales actividades de la economía de su país y eso no es poca cosa. Porque lo que está pasando hoy, a nivel mundial, es que la competitividad ya no es una construcción solamente de los conglomerados; hace falta una fuerte vinculación con los poderes políticos. Es cierto que estas cosas necesitan plazos que exceden los tiempos políticos. El tema es cómo convencemos de esto a los sectores que están hoy en la política.

-Los conglomerados que son los protagonistas de las actividades económicas, ¿tienen tarea por hacer?

-Sin dudas. Cada sector tiene debilidades propias de su grado de desarrollo. Si cada sector no ha resuelto todos esos problemas ¿qué quiere? ¿Que le pongan un dólar a 10 pesos? Estamos metidos en un problema. El tema es cómo salimos de ese problema. El sector político tiene una enorme responsabilidad pero los sectores que estamos vinculados a la tecnología tenemos una responsabilidad muy grande también; la obligación que tenemos es estudiar más cómo se comporta cada conglomerado de valor.

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