31 de octubre de 2013 - 21:10

Juan Antonio Spitalieri: "Muchos floricultores siguen trabajando en negro”

Por fuera del circuito de cooperativas, la actividad está todavía sin registrar. Los altos costos estrangulan la rentabilidad del sector.

Preside el Mercado Cooperativo de Floricultores de Mendoza, que reúne a unos 15 productores que comercializan en el tradicional espacio ubicado en la primera cuadra de calle Alberdi, en la Cuarta Sección de la Ciudad de Mendoza.

Desde hace unos meses comparten ese ámbito con unos 25 productores más, nucleados en la Cooperativa Mercoflor.

Juan Antonio Spitalieri destaca esta iniciativa integradora que les permite concentrar allí -los días lunes, miércoles, jueves y viernes a partir de las 21 horas- la venta mayorista de la mayor parte de la producción de flores frescas de Mendoza.

-¿Cómo está el mercado de flores frescas en Mendoza?

-El mercado está “pesadito”, porque se siguen trayendo muchas flores de Buenos Aires. Cuando allá les sobra, mandan camiones enteros. De todos modos, tenemos una ventaja: nuestro producto tiene más “aguante” porque cortamos en la mañana, y en la tarde las traemos al mercado. Vendemos flores frescas. En cambio la flor que viene de afuera tiene 3, 4 o 5 días de cortada.

-¿Qué flores mendocinas están saliendo al mercado?

-Han empezado a salir: claveles, crisantemos, statis, reina Margarita, ramilletes, astromelias mendocinas, garzas y distintas clases de montoneras. En Mendoza, producimos flores prácticamente todo el año. Esta semana empiezan a salir los lisiantus, que es una flor que sale desde noviembre hasta mayo - junio. Hace un par de meses teníamos otras como narcisos, que son de invierno.

-¿Traen flores de otras zonas, o del exterior?

-Tenemos dos socios de la cooperativa que están trayendo flores de Buenos Aires, que nos permiten complementar la oferta. Traen lilium, astromelias ya que las de acá son de un solo color, y de allá vienen de varios colores.

Además están trayendo rosas nacionales y uno de los muchachos está trabajando con rosas ecuatorianas, que son grandes, muy vistosas, de muy buena calidad. La rosa mendocina es de muy baja calidad. Siempre ha sido así. Necesita una temperatura más o menos estable, y acá hay mucha amplitud térmica.

-¿Cómo vino el año desde lo productivo?

-Ha sido bastante problemático por las heladas tardías. Primero, los calores tempranos adelantaron la floración, y luego el frío fuerte heló muchas flores. No puedo decirle exactamente cuánto, pero hubo mucha pérdida, las plantas se resintieron mucho.

En realidad, las pérdidas también se reflejan en términos de calidad. Por ejemplo, los aleliones fueron muy afectados. Recién ahora empezaron a salir lindos, pero no tienen duración, porque ya está pasando la temporada. La flor de temporada, por lo general, es la que más dura.

-¿En Mendoza prevalece la producción a campo o bajo invernadero?

-Es muy poco lo que se produce a campo. En general, se trabaja bajo invernadero. Pero el frío se sintió igual, porque la mayoría de los productores no estaban preparados para una helada tardía. Dentro del invernadero también se sintieron las bajas temperaturas, porque lo que hace el invernadero es resguardar la temperatura, pero no la levanta si uno no calefacciona.

-¿Y cómo ha sido el 2013 desde el punto de vista comercial?

-Dentro de las complicaciones, ha sido bastante aceptable. El problema es que el aumento del precio de los insumos nos ha superado. Nosotros prácticamente no podemos tocar los precios.

Al público los precios pueden haberse incrementado, pero ese ya es un tema de los revendedores. Es el traspaso de mano en mano, como pasa con las verduras. Por eso es que hay prácticamente un 200% de diferencia entre el precio que recibe el productor y el que paga el consumidor. Lo que pasa es que un productor no puede ponerse a vender -al público- 15.000 claveles en un puesto.

-Los costos de producción han seguido aumentando…

-Sí, aumentan al ritmo del dólar y a veces por encima de la cotización del oficial. Además, algunos de los insumos son importados y no los podemos seguir usando, porque cortaron la importación.

Tenemos problemas inclusive para conseguir semillas, que son todas importadas; y como son híbridas, uno puede dejarse semillas de un año para otro, pero después se empiezan a degenerar y hay que volver a comprar, porque si no, la flor pierde calidad rápidamente.

-¿Pudieron resolver el problema de la competencia desleal?

-Es muy difícil. Nosotros en las cooperativas tenemos todo en orden, pero afuera quedan muchos que siguen trabajando en negro. Son los que embroman el mercado; porque al no pagar impuestos y no tener los empleados registrados, tienen costos mucho más bajos que nosotros, y eso también se traduce en precios más bajos.

-¿Cómo ven el futuro de la actividad?

-La producción de flores crece muy lentamente, al ritmo del consumo. De hecho, es una de las actividades que todavía tiene margen para crecer en la provincia y en la región. Vendemos en Mendoza, San Juan, San Luis y en el Sur mendocino hasta La Pampa.

Como en esas provincias no tienen tanta diferencia de clima como lo tienen con Buenos Aires, las flores nuestras les duran más. Los que hace unos cuantos años estamos en esto vemos que el crecimiento es muy lento.

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