Del mismo modo en que visitó el western con “Dead Man” o el cine de gángsters con “El camino del samurai”, el siempre marginal Jim Jarmusch se mete ahora con el género vampírico y lo hace con una especie de drama romántico que poco y nada tiene que ver con el cine de terror.
Bajo el título de “Only Lovers Left Alive” (“Sólo los amantes sobreviven”), la película que el realizador presentó en el último Festival de Cannes se centra en una pareja de vampiros actuales con los singulares nombres de Adam y Eve (Adán y Eva) que no se dedican a chupar el cuello de los humanos ya que la consiguen fácilmente en los hospitales y de alta calidad, sino que se dedican a la música, el arte, la cultura y la ciencia. El ser inmortales les ha permitido codearse con figuras como Schubert, Lord Byron, Nikola Tesla, Christopher Marlowe y hasta Shakespeare, entre tantas figuras célebres
Sin embargo, y a pesar de tratarse de vampiros cultos y sofisticados, no dejan de ser “outsiders”, extraños y marginales, en un mundo en plena decadencia. No gratuitamente la película se ambienta en una decrépita ciudad de Detroit y en una más exótica aunque comercializada Tanger.
"Sólo los amantes sobreviven" es una historia de amor que huye de los estereotipos, ya que se trata de un amor que ha durado siglos. De todos modos, su romántico y tranquilo reencuentro se verá interrumpido por la aparición de Ava (Mia Wasikowska), la hermana de Eve que se entrometerá en la romántica y decadente vida nocturna de la pareja, de la que también forma parte otro vampiro amigo interpretado por John Hurt.
La película, aún sin fecha de estreno prevista en la Argentina, se financió con dinero alemán y griego y el proceso se alargó tanto que en el medio Michael Fassbender abandonó el proyecto, Jarmusch dirigió en España “Los límites del control” y se dedicó a su proyecto musical SQÜRL, la banda que el cineasta conforma junto a Carter Logan y Shane Stoneback y que recorre los callejones del country, el rock y la psicodelia.