"¡Mirá dónde te vengo a encontrar!" La frase de Daniel Walter Oldrá aquella calurosa tarde de verano de 2003 todavía retumba en su memoria.
"¡Mirá dónde te vengo a encontrar!" La frase de Daniel Walter Oldrá aquella calurosa tarde de verano de 2003 todavía retumba en su memoria.
Jonathan Jesús Vera era apenas un adolescente de 14 años que despuntaba el vicio de un "picado" junto a su hermano Carlos y su sobrino Daniel.
Era el momento de ocio después de una ardua jornada de trabajo en la viña junto a su papá Carlos Carmelo Vera y la visita del Gato a la humilde casa de finca de calle Los Valencianos de Fray Luis Beltrán tenía un motivo elocuente: convencerlo de regresar a las Inferiores de Godoy Cruz Antonio Tomba, a las que había llegado con 11 años, en 2000 y de la mano de Antonio Baigorria, y las que abandonó repentinamente de un día para el otro y sin dar razón alguna.
Hoy, once años después, sentado junto a su novia Daiana Vargas (21) en la cocina del moderno departamento que ambos habitan en Chipre, de cara a la notebook que oficia como canal de comunicación para la entrevista con Más Deportes, Jesús Vera recuerda aquel suceso como una anécdota graciosa.
-¿Por qué abandonaste el club?
-Porque no quería quería jugar más. Sólo quería trabajar para ayudar a mis padres. Así que volví a trabajar en la finca con mi viejo.
-¿Y quién te convenció de volver a Godoy Cruz?
-El Gato Oldrá, mis padres… Bah, toda mi familia. Ellos me convencieron de que el fútbol era el mejor futuro para mí, que no querían estuviera toda la vida trabajando como mi viejo en la tierra porque es muy sacrificado y muchas veces sólo se gana dinero para sobrevivir.
-¿Qué tareas hacías en la finca?
-Hacía trabajos en el parral con el tractor, enmaderaciones. Mi papá es contratista de 10 hectáreas de uva.
-¿El fútbol te permitió ayudar a tus padres?
-Sí, sin duda. La casa donde viven actualmente pertenece al propietario de la finca, pero si Dios quiere cuando vaya el año que viene a Mendoza los voy a ayudar a terminar su casita en la ruta 60.
-¿Y si no fuera por el fútbol, qué estarías haciendo hoy?
-Estaría trabajando en la finca con mi viejo. Por eso lo quiero ayudar porque sé lo duro que es trabajar la tierra. Mi viejo es un ejemplo porque a pesar de que ya está grande sigue sacando fuerzas para levantarse todas las mañanas y trabajar el parral con una voluntad enorme.
Mientras responde la pregunta, a Jesús Vera se le caen un par de lágrimas. Está visiblemente emocionado. Por su condición de familiero extraña horrores a los suyos.
Echa de menos a papá Carlos, a mamá Elina, a sus hermanos (Carlitos, Elina, Yésica, Erica, Claudia, Silvana y Nora). Pero hay un pequeño de cuatro años al que extraña más que a ninguno: su hijo Benjamín Tomás, quien vive en nuestra provincia junto a su mamá.
-¿Sentís que te falta algo, no?
-¡Totalmente! Es muy difícil estar a tantos kilómetros sin Benja. Los días no se pasan más. Encima lo voy a venir a ver recién en mayo del año que viene porque aquí sólo habrá cinco días de receso por las fiestas.
¡No veo la hora de estar ahí y abrazarlo! Por suerte existe internet y hablamos todos los días. Pero no es lo mismo. Muchos creen que la vida del futbolista es fácil, que andamos por el mundo y hacemos lo que nos gusta. Pero se olvidan de lo que dejamos. Y esto también lo hago por él y por mi novia que abandonó sus estudios de abogacía para acompañarme a Tucumán, primero, y ahora en esta odisea.
-¿Cómo se dio la chance de jugar en Chipre?
-Godoy Cruz me había cedido un año a préstamo a San Jorge de Tucumán, en el Argentino A, donde tuve una buena temporada, convertí muchos goles y el equipo anduvo bien.
Pero cuando tenía que regresar a Godoy Cruz porque me quedaba un año más de contrato, quedé libre por un error administrativo (NdR: el Tomba tenía la renovación de su contrato firmada, pero no fue presentada en AFA y quedó en libertad de acción). Así fue que un día me llamó mi representante, Gustavo Goñi, y me ofreció venir acá.
-¿Qué pensaste cuándo te dijo que era Chipre?
-Inmediatamente le respondí que sí, que sería un salto muy grande en mi carrera. Apenas se lo conté a mi novia, se puso contenta. Eso sí, dolió un poco tomar la decisión porque conlleva estar lejos de mi hijo Benjamín, al que recién voy a volver a ver en mayo.
-¿Con qué país te encontraste?
-Con un país hermoso, tranquilo, seguro y con gente muy servicial y amable. Todavía no hemos podido conocer demasiados lugares, pero pronto vamos a ir a conocer la Isla de La Diosa Afrodita, un lugar turístico por excelencia y que nos han recomendado.
-La idea es hacer una diferencia económica…
-Sí. Acá se cobra en euros y la diferencia es muy grande. Además, el costo de vida no es tan alto.
-¿Qué club de Argentina sería el Othellos Athienou?
-Sería una especie de Rafaela u Olimpo. Ascendió este año a Primera División. Hay buen equipo, no se nos están dando los resultados nada más, pero como la Liga sólo es de 12 equipos estamos todos muy juntos y si ganás dos partidos seguidos te metés en zona de clasificación a la Champions.
-Y el fútbol, ¿cómo es?
-Es un fútbol muy físico. En la semana prácticamente no se trabaja nunca con pelota. Cuando llegué, hice la pretemporada más dura de mi vida.
-¿En lo personal te has adaptado?
-Sí, en cuanto al juego sí. Eso sí, se me viene negando el gol. En seis partidos de Liga todavía no he podido convertir. Pero el otro día nos tocó jugar contra el APOEL Nicosia y, si bien perdimos 2 a 1 luego de estar 1-0 arriba, me tocó dar el pase gol.
Por ahora estoy trabajando más para el equipo, pero ojalá que el primer gol llegue pronto. Ahora tenemos un parate de 20 días porque la selección de Chipre juega las Eliminatorias rumbo a la Eurocopa.
- ¿Y si te proponen nacionalizarte para jugar en la Selección de Chipre, ¿qué hacés?
-(Risas) Estaría bueno, sería un sueño ya que en Argentina es imposible por los monstruos que hay, así que estaría bueno. Eso sí, mi corazón es de Argentina.
-¿Hay otros argentinos jugando en Chipre?
-Sí, está Gastón Sangoy (Apollon Limassol), Roberto Colautti (AEK Larnaca), Mario Daniel Vega (Anorthosis Famagusta), Tomás De Vicente. Por acá también pasaron Silvio "Pulpo" González (ex Lanús, San Lorenzo y Banfield, entre otros), Dante Formica (ex Gimnasia) Sebastián Salomon (ex Godoy Cruz) y Mariano Torresi (jugó en el Apollon Limassol en 2007).
-¿Cómo te llevás con el idioma?
-Por más que los idiomas oficiales sean el griego y el turco, acá se habla todo en inglés. Y la verdad que yo cero de inglés, je. Tenemos un traductor a disposición y en el equipo juegan dos españoles (Dennis Nieblas y Alain Álvarez) que me van traduciendo.
-¿Y con las comidas?
-Bien. El souvlaki (un plato popular de la cocina griega que consiste en pequeñas piezas de carne intercaladas con verduras y aderezos) es rico, al igual que otra comida que es un chorizo con otros ingredientes. Se consume mucha carne de cordero y cerdo. Se extraña mucho el mate, que no lo trajimos porque es imposible conseguir yerba. Se toma mucho frapé, que es un café helado.
-¿Seguís a Godoy Cruz?
-Sí, por supuesto. Soy hincha del Tomba. La verdad que se extraña jugar en el Malvinas!
-¿Quién te apodó 'Perro'?
-Me lo puso Fernando Cámara en una práctica en Liceo porque decía que era grandote y cabezón, je.
Un equipo en ascenso
El Othellos Athienou FC es un equipo de fútbol de Chipre que juega en la Primera División de Chipre, la liga de fútbol más importante del país.
Fue fundado en el año 1933 en la ciudad de Athienou en Lárnaca, uniéndose a la Asociación de Fútbol de Chipre en 1967 y ha sido uno de los equipos más consistentes de Chipre, ya que desde su afiliación han participado regularmente en los torneos de fútbol en el país.
Desde su fundación han sido un equipo muy participativo atlético y socialmente1 y desde 2003 tienen estadio propio, el Stadio Antonis Papadopoulos de Lárnaka con capacidad para 9.782 espectadores.