Mientras el trailer de “Argo”, contendiente al Oscar y espina en el costado del gobierno iraní, era proyectado en una sala de conferencias de un hotel en Teherán este mes, Mehdi Tondro meneaba la cabeza en desaprobación.
Mientras el trailer de “Argo”, contendiente al Oscar y espina en el costado del gobierno iraní, era proyectado en una sala de conferencias de un hotel en Teherán este mes, Mehdi Tondro meneaba la cabeza en desaprobación.
El “especialista en filmes antiiraníes y antiislámicos”, estaba furioso por las escenas de iracundos iraníes atacando las puertas de la Embajada de EEUU en Teherán, en 1979. “Los iraníes nos vemos estúpidos, retrógrados y simplones en esta película”, dijo Tondro. “Hollywood no es una industria normal; es una conspiración del capitalismo y el sionismo. Necesitamos idear una respuesta a este y otros filmes”.
Alrededor de él estaban sentados 130 invitados extranjeros que habían sido traídos a Teherán por el gobierno para debatir exactamente esa cuestión. Terminaría siendo más difícil de lo previsto. Presentado por sus anfitriones iraníes como “héroes no valorados en busca de verdades”, se había reunido un grupo diverso de personas promoviendo el “pensamiento alternativo” para discutir lo que llamaron la agenda oculta detrás de grandes filmes estadounidenses; ideología que llamaron “hollywoodismo”.
Activistas de la izquierda, conversos musulmanes y un ex senador estadounidense fueron entrevistados por una serie de equipos de la televisión estatal de Irán, que los presentaron como “profesores, investigadores y críticos” de Occidente.
Cada participante tenía sus propios problemas con Hollywood. E. Michael Jones, estadounidense y editor de Culture Wars, revista cristiana de tendencia conservadora, dijo sentirse impresionado por la forma en que los iraníes habían logrado prohibir todos los despliegues de sexualidad de su sociedad: “Había una razón por la cual los iraníes quemaron sus cines durante la revolución”, dijo. “La ‘desexualización’ de su cultura ha sido muy eficiente; en verdad me siento impresionado por eso”.
Otros dijeron que estaban ahí para tender puentes. Mike Gravel, ex senador demócrata por Alaska, sostuvo que Hollywood le había lavado el cerebro a su público para que pensara en términos negativos con respecto a Irán. Afirmó que era “fundamental” discutir las formas en que la industria del cine estadounidense presenta a Irán a fin de prevenir “una loca guerra”.
Sin embargo, los iraníes tenían quejas más directas. “Hollywood se sale con la suya con respecto a todo”, dijo Nader Talebzadé, cineasta iraní-estadounidense que es el anfitrión de un popular programa en la televisión estatal, llamado “Secreto”. Ha presentado un panel de discusiones sobre personas influyentes que no saldan enormes préstamos, críticas a políticas económicas y una entrevista con Dennis J. Kucinich, el demócrata de Ohio y ex contendiente presidencial... lo cual marca la primera vez para la televisión iraní.
Para Talebzadé, era claro que “Argo” formaba parte de un plan mayor de la industria del entretenimiento de Estados Unidos para recordarle a la generación más joven de la crisis de rehenes iraníes de 1979. “Es el único ejemplo de agresión que ellos tienen en contra de Irán”, opinó. “'Argo’ tan solo abre de tajo las heridas a fin de preparar las mentes. Esta película no es una coincidencia. El momento tiene importancia”.
Después, Hassan Abbasi, estratega político de Irán, tomó el escenario. En Irán es conocido como un pensador provocativo, pero fuera del país él es famoso sobre todo por su teoría de que las figuras Tom y Jerry de las caricaturas estadounidenses forman parte de una conspiración sionista.
Abbasi dijo que populares series de TV como “Los Simpsons”, “Lost” y “South Park” formaban parte de una estratagema para presentar a famosos directores de Hollywood como nuevos filósofos, impulsando con fuerza “una mezcla de ideologías”, todo lo cual se acumulaba en el “hollywoodismo”. “Ellos nos entretienen, pero al mismo tiempo nos adoctrinan”, dijo Abbasi, quien provocó el aplauso del ministro de cultura de Irán y guía islámico, Mohammad Hosseini. El “hollywoodismo” gira en torno a pensamientos sexuales, agregó.
En una pantalla, Abbasi mostró una imagen de un libro de fantasías sexuales titulado “Quién ha estado durmiendo dentro de tu cabeza”, de un escritor estadounidense, Brett Kahr, y dijo que las películas estadounidenses causaban problemas sexuales. “Las imágenes que se ven contaminan sus fantasías sexuales”, le dijo al público.
Después, un grupo de jovencitas adolescentes con chadores negros tomó el escenario para cantar una canción en inglés sobre su amor a Dios. Sin embargo, sus voces fueron ahogadas por una voz masculina en una grabación, ya que en los fundamentos del islamismo chiíta, las voces de las mujeres cantando son estimulantes.
“Nosotros queremos mostrarle al mundo que Irán está abierto a debates, queremos romper el embargo cultural de Occidente que pesa sobre nosotros”, aseguró Talebzadé, quien fue uno de los organizadores de la conferencia. Dijo que deseaba que Ben Affleck, el director de “Argo”, viniera a Irán para que viera por sí mismo el país. “Tenga por seguro que él cambiaría de opinión; no somos lo que Hollywood dice que somos”, afirmó Talebzadé. “Es bienvenido”.
Después del almuerzo, los delegados se reunieron nuevamente para un debate de mesa redonda sobre “Argo”, de la cual Talebzadé dijo que era “antiiraní”; “Zero Dark Thirty” (“Cero, Oscuro Treinta”), de la cual aseguró que “superaba en clase la propaganda nazi de Leni Riefenstahl”, junto a “Impensable”, filme de 2010 en el cual el personaje de Samuel L. Jackson tortura a un agente iraní que está intentando activar armas nucleares en tres ciudades estadounidenses. “Esta es una película contraria a Irán de primera clase”, dijo Talebzadé de “Impensable”. “Es meramente una fantasía neoconservadora”. Los otros participantes
coincidieron.
“Estas películas son armas de destrucción masiva contra la humanidad”, afirmó Isabelle Coutant-Peyre, abogada francesa que contrajo matrimonio con el terrorista Ilich Ramírez Sánchez, mejor conocido como Carlos el Chacal, en una ceremonia en prisión, en 2001.
Franklin Lamb, abogado estadounidense conocido por sus opiniones firmemente a favor de los palestinos, dijo que la única forma de controlar a Hollywood era mediante demandas legales. “Péguenle donde duele: en sus bolsillos”, sostuvo, antes de reconocer que no había visto una película en años.
Un activista musulmán de Chicago, Abdul Alim Musa, exhortó a la creación de redes satelitales que se adhieran a valores islámicos como la única forma de contrarrestar la “invasión cultural” de filmes occidentales.
“Yo solía ser un gran narcotraficante”, confesó Musa, diciendo que la policía lo había presionado para que vendiera narcóticos. “Otra forma en que el gobierno controla a la gente”.
Talebzadé exhortó a los participantes a concentrarse en soluciones en otros debates. “Tenemos mucho trabajo pendiente”, finalizó. “Debemos iluminar al público estadounidense, decirles la verdad”.