Lo rural, en el marco de la globalización, ha sufrido cambios que nos obligan a comprender los procesos y trabajar sobre las variables que marcan tendencias negativas o positivas para el desarrollo territorial sustentable que buscamos para nuestra provincia.
El INTA, en el ámbito de su influencia regional, generó un equipo multidisciplinario que estudia la realidad rural y brinda apoyo a los procesos de Ordenamiento Territorial. Este equipo analiza actualmente las transformaciones territoriales que ocurren en las provincias de San Juan y Mendoza.
Desde una mirada rural es importante comprender los motivos fundamentales de las transformaciones en el uso del suelo, así como el porqué en el abandono de tierras productivas, entre otras cosas. En las tierras de uso agrícola alejadas de las grandes ciudades se aprecia un aumento de la desertificación, llevándonos a recordar el esfuerzo de los antiguos pobladores, que supieron dar vida a nuestras tierras con planificación y trabajo.
Las zonas productivas que rodean al Área Metropolitana también están en peligro. El avance de lo urbano sobre lo rural, con todas sus consecuencias, nos lleva a observar con meticulosidad las causas por las que se producen estos cambios en el uso del suelo.
La búsqueda de ambientes más sanos para vivir, el valor de la tierra por metro cuadrado muy superior al mismo por hectárea, la baja rentabilidad de las empresas rurales y las posibilidades laborales de los jóvenes en la ciudad son algunos de los motivos que hacen que día a día nuestros productores decidan vender su tierra y cambiar la actividad, modificando su estilo de vida.
Pero no es sólo el espacio rural el que se está perdiendo. Informes elaborados por FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) indican que en América Latina la agricultura periurbana es una de las principales fuentes de producción de alimentos frescos, así como de generación de empleos a nivel rural. También se pierden los beneficios que recibimos de la naturaleza, llamados servicios eco-sistémicos, y la calidad de vida asociada a ellos.
A nivel mundial son varios los ejemplos de una creciente preocupación por sostener la actividad agroproductiva cercana a las ciudades, preservándola del avance de otros usos del suelo, tal es el caso de las experiencias de Francia, Italia y España.
El INTA tiene el compromiso de colaborar con el desarrollo y sustentabilidad de los territorios rurales, y rearmó sus proyectos desde un enfoque territorial, para avanzar en forma sistémica y compleja aportando información y conocimiento para la innovación territorial en todas sus dimensiones. Estamos en el momento apropiado para concientizar a la sociedad de la importancia de mirar el territorio como un todo, en un marco de sustentabilidad para nuestro oasis.
Por lo expuesto, el INTA, junto al CCT Mendoza del Conicet, la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo y la Universidad Nacional de San Juan han organizado un foro sobre los desafíos de la gestión territorial rural, para pasado mañana, en la mencionada Facultad. Allí, profesionales de Colombia, Chile, Francia y Argentina, introducirán los motivos por los cuales se producen estas transformaciones y cómo debemos considerarlas para la gestión pública.
Mejorar la relación entre actividades urbanas, agrícolas y paisaje sin que ninguna parte pierda sus funciones, aparece como un desafío fundamental en la búsqueda del buen vivir.